15 de agosto de 2023

Ser ciudadano. Por Manuel Barreto

 


                                   Ser ciudadano


Por Manuel Barreto - 12 de agosto de 2023 1:00 am



«No están mal formados (los ciudadanos) académicamente sino sobre todo mal formados cívicamente: no saben expresar argumentadamente sus demandas sociales, no son capaces de discernir en un texto sencillo o en un discurso político lo que hay de sustancia cerebral y lo que es mera hojarasca demagógica, desconocen minuciosamente los valores que deben ser compartidos y aquellos contra los que es lícito -incluso urgente- rebelarse». Fernando Savater

El concepto de ciudadanía se concatena, por un lado, a la idea de los derechos individuales inherentes a los sujetos y, por otro, a la noción de vínculo con una comunidad particular y a la participación en su espacio público-político.

La noción de ciudadanía ha sido conceptualizada de manera muy diversa en el acontecer histórico de nuestra nación. En los tiempos de la Independencia, los criollos, siguiendo la efervescencia de la Revolución Francesa, se trataban entre sí de ciudadanos, refiriéndose a ese reducido grupo que buscaba conducir los asuntos públicos.

La Enciclopedia Británica define la ciudadanía como la relación entre un individuo y el Estado del que es miembro, definida por la ley de ese Estado, con los correspondientes derechos y obligaciones. La ciudadanía es, pues, el vínculo jurídico que liga a un individuo con el Estado del que es miembro y, por tanto, la condición jurídica que le habilita para participar plenamente en sus decisiones, a través del derecho de voto y de la posibilidad de ser elegido para cargos públicos.

Que interesantes y amenas resultan las definiciones, pero que dura se nos presenta en realidad cuando las ubicamos en el contexto que nos atañe, que nos preocupa y nos ocupa. ¿Cómo concatenar o establecer cierta analogía de la definición de ciudadanía descrito con el concepto de Estado-Nación de lo que hoy nos queda de país? ¿Qué significa pertenecer a Venezuela si en cuestión de unos cuantos años ya la lamentable diáspora pasa de siete millones de conciudadanos?… ¿De qué soberanía hablamos si ahora nos debemos a los mandatos de la Habana?

Uno se hace, no nace ciudadano, pues hay experiencias y atavismos que marcan. La gente aprende a ser buen ciudadano en su familia, mediante el modelaje, así como cada gesto, cada palabra y cada acto que resulte del criterio de los padres, la carta de navegación social que seguirá el ciudadano en formación. Y eso lo tenemos ante nuestros ojos, la crisis de nuestra sociedad no es otra cosa que la ausencia de ciudadanos bien formados.

Ahora bien, esta sempiterna crisis puede atribuirse, en buena medida, a la carencia de un sólido sistema educativo que no garantiza la formación de ciudadanos preparados no sólo académicamente, sino moralmente.

Ser ciudadano consiste no sólo en la figura legal que nos da la posibilidad de elegir y ser electos, sino en dos aspectos fundamentales: en el sentido de pertenencia a una comunidad, a un país, somos venezolanos; y en el sentido de responsabilidad: somos nosotros los que podemos y debemos solucionar los problemas, ya sea directamente, o por medio de las autoridades que nosotros mismos elegimos. Ese sentido de pertenencia y responsabilidad nos lleva a la participación, pues no puede haber ciudadanía si no hay participación. Y ese participación ahora se divisa en el entusiasmo cívico puesto en la Primaria, que le imprime aceleración a la transición del
súbdito al ciudadano.

En medio de las turbulencias, recriminaciones, encuentros y desencuentros que marcan este proceso, van quedando señales que nos abren a la esperanza. Más allá del resultado de la Primaria, quedará en el activo del país los procesos de conciencia cívica, como elementos constitutivos de un nuevo orden político más ético, y por supuesto, más democrático.

Ya se visualiza una nueva conciencia ciudadana que podrá contribuir al cambio del desnaturalizado ejercicio del poder en nuestro país.



Sociólogo de la Universidad de Carabobo. 
Director de Relaciones Interinstitucionales de la Universidad de Carabobo


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"Un derecho no es algo que alguien te puede dar, es algo que nadie te puede quitar"

-Ramsey Clark.


8 de agosto de 2023

Apostemos a favor de la lucidez. Por Manuel Barreto

 


Apostemos a favor de la lucidez

Por Manuel Barreto - 5 de agosto de 2023 1:00 am




«Quienes han provocado dramas por falta de lucidez dicen que no fue ésa su voluntad, pero la falta de lucidez es un crimen cuando se tiene una responsabilidad.» Albert Jacquard

Lo hemos mencionado en otras ocasiones: Vivir un compromiso es entregar nuestro existir por lo que creemos, es vivir para dejar lo mejor de nosotros mismos, por mantener nuestras convicciones. Luego, la dignidad debería ser la razón misma de una ciudadanía comprometida con su porvenir. Los riesgos del pensamiento, si los hay, no pueden ser compensados con cortapisas al pensamiento libertario. Terminaremos por hacernos insensibles si el temor de ciertos pensamientos desarma moralmente nuestro empuje ciudadano.

Dudas, confusión, desconfianza, distanciamiento y fracturas no deben ser los factores que se impongan por la sempiterna manipulación política. No podemos permitir que todo acabe en indiferencia, resignación y silencio. ¿Acaso lo más lógico será el dejar pasar la oportunidad que se nos presenta?

La palabra lucidez tiene el significado de «claridad y rapidez mental» y nos llega del latín lucidus , «cualidad de claro». La lucidez puede en algún momento intimidarnos, y hasta preocuparnos, pero no debemos temerle. La lucidez compromete, pero compromete con la verdad. La lucidez asusta porque puede ser perturbadora. Sólo un pensamiento es peligroso: el inconcluso, ese que se queda a medio camino en su recorrido. La lucidez exige sensibilidad clara, disponibilidad mental, estado de alerta del intelecto. Implica ir al encuentro de los problemas y afrontarlos con determinación. Nos lleva a la claridad de análisis, a la integración de perspectivas, y tomar conciencia de los pasos que deberían conducir a la acción, nos lleva a la lucidez.

Lo que hemos transitado como sociedad es un desorden social – o anomia – edificado en parte sobre la ignorancia, el temor, el prejuicio y las incoherencias. Sin embargo, de un tiempo para acá, se puede a apreciar un resurgir de la lucidez que cobra ante los discursos abstencionistas o distractores, una fuerza cada vez mayor, pues en el diario cotarro político el escenario de la Primaria es lo primero que aparece, se discute y permanece.

Muchas veces se utiliza el término resiliente de manera equivocada, desviando la importancia o necesidad de la resistencia ante cualquier circunstancia compleja que se presenta como la respuesta preferible; cuando la realidad, por dura que sea, nos señala que no hay que aguantar todo, ni aguantarlo siempre, ni en lo personal ni en lo político. Apostemos a favor de la lucidez ante lo que nos presenten como inevitable. Porque tal vez lo inevitable solo lo sea en apariencia… o por absurda complacencia.

Todos estamos llamados a contribuir con la regeneración moral de lo poco que nos queda de nuestra democracia, sin temer a la verdad, promoviendo con honradez los valores que se encuentran en la política, sin trampas ni espejismos de inmediatez, o postergando realidades, y, sobre todo, sin ambigüedades ni servidumbres sospechosas.

Cuando somos incapaces de comprometernos, somos incapaces para elegir, por miedo, por comodidad, por escasa lucidez, por falta de formación e información; por esa absurda alquimia que suelen llamar «química política», cuya fórmula, la más de las veces, suele desbalancear o fracturar ese complejo andamiaje que nos permitir avanzar con firmeza en el rescate de nuestro país. Así lo expresaba el sociólogo francés Raymond Aron: “Conocer el pasado es una forma de liberarse de él porque sólo la verdad permite asentir o repudiar con total lucidez”


Manuel Barreto Hernaiz
https://www.el-carabobeno.com/apostemos-a-favor-de-la-lucidez/



Sociólogo de la Universidad de Carabobo. 
Director de Relaciones Interinstitucionales de la Universidad de Carabobo


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1 de agosto de 2023

El complejo recorrido. Por Manuel Barreto


El complejo recorrido

Por Manuel Barreto - 29 de julio de 2023 10:12 am




¿Cuánto vale la palabra empeñada? ¿Y cuánto la confianza depositada y el compromiso ante los retos asumidos?

Hay personas que, cuando están en desacuerdo, luchan o huyen. La discusión puede plantearse de varias maneras, que van desde las duras expresiones de indignación, pasando de la ironía al sarcasmo, sin miramientos, con respuestas incisivas, y juicios de valor despectivos. Sin embargo, para hacerle frente a los desacuerdos, no basta con la inteligencia: hace falta paciencia, consideración, respeto y templanza.

Consideramos que mantenernos firmes tratando de alcanzar los objetivos trazados, resulte el vínculo de coherencia y cohesión más fuertes para contar con el apoyo de los ciudadanos en llevar el complejo proceso de la Primaria a buen término.

En la apuesta de este desafío no podemos permitir que la discusión se quede en las redes, desvirtuándose la realidad que nos ha convocado a llevar adelante esta cívica labor; sino que hemos de avanzar hacia los fines que queremos alcanzar, al entender que la Primaria resulta, sin duda alguna, como la estrategia más acertada para contrarrestar esas perversas maniobras del régimen que siempre buscan mantener a la oposición dividida con la finalidad de fragmentar el voto en la elección presidencial de 2024.

Por supuesto que resulta incomprensible e inaceptable la actitud impropia de estas personas que pretenden erigirse por encima de las negociaciones, las reglas y los acuerdos; considerándose, con su actitud prepotente y fuera de lugar con derecho a poner en riesgo lo logrado. Por tales determinaciones es que, sin duda la confianza se ha hecho difícil. No hay decisión exenta de costos políticos ni de riesgos. Y comprendemos la presencia argumental del miedo.

Entendemos que son tiempos turbulentos, hasta inseguros, de allí que para cumplir con nuestros compromisos sea imprescindible contar con esa voluntad y esa fortaleza, que, a pesar de los pesares, nos permita mantener nuestra palabra, pese a cuanto ocurra a nuestro alrededor.

Así las cosas, la valiosa condición moral que tenemos que preservar, es la del compromiso. Pero no el compromiso fácil con planteamientos acomodaticios y las consignas previsibles para cada ocasión, sino con los valores que nos configuran como ciudadanos libres y no como súbditos. Un compromiso contra el régimen y sus secuaces. Pero también contra los amigos que prefieren mirar hacia otro lado y disparar a los blancos fáciles, porque el miedo, el cansancio o la aquiescencia les impiden saber quiénes son los verdaderos enemigos.

Una vez más nos permitimos recordar que la Primaria es un paso fundamental en ese complejo recorrido que hemos emprendido para recuperar nuestra democracia, y con ella, nuestro país. Ese que perdimos y le debemos a nuestros hijos.



Sociólogo de la Universidad de Carabobo. 
Director de Relaciones Interinstitucionales de la Universidad de Carabobo


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25 de julio de 2023

El ciudadano responsable. Por Manuel Barreto

 

El ciudadano responsable

Por Manuel Barreto - 22 de julio de 2023 1:00 am



«El peor de los analfabetos es el analfabeto político. El no escucha, no habla, ni participa de los acontecimientos políticos. Él no sabe que el costo de la vida, el precio del maíz, del pescado, de la harina, del alquiler, de los zapatos y de los remedios dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan bruto que se enorgullece inflando el pecho diciendo que odia la política. No sabe el imbécil que de su ignorancia política nacen las prostitutas, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos, que es el político embustero, el corrupto lacayo de los explotadores del pueblo» . Bertolt Brecht.

Resulta urgente hacer al ciudadano participe de sus asuntos cívicos. Es evidente la ruindad del régimen al propiciar conducir nuestro país con artimañas e instrumentos perversos que conllevan al desinterés o a la apatía política. Al tener la atención de la sociedad cada vez más desviada de la política o al punto de enajenación nos lleva a condenar el destino de nuestro propio país.

Para librarnos de algo, casi siempre recurrimos a la expresión «Se tiene que hacer algo mejor», sin caer en el escapismo ni en la dispersión mental. Ahora bien, si realmente nos convencemos que realmente hay algo mejor que hacer, participando cívicamente descubriremos un espacio distinto: el de la profundización de la acción y el de la exigencia en los resultados. Hoy se nos llama a una participación más directa y responsable en todos aquellos ámbitos en los que se pueda edificar un sólido muro de contención al régimen. Para algunos puede que ello signifique descubrir su vocación a la actividad política, sindical o gremial, o en la vida del barrio, de la urbanización o hasta dando clases en el colegio de sus hijos. Grupos, Organizaciones, Consejos Comunales, Asambleas de Ciudadanos, son esas instancias donde los ciudadanos, al participar activamente, se harán responsables de sus opiniones y juicios, propondrán sus ideas y asumirán los compromisos que de sus grupos surjan. Cada uno sabrá qué hacer. Lo que ya no es lícito es quedarse en la acera de enfrente. Pero no es suficiente el qué hacer. Se hace menester plantearse el cómo hacerlo.

Lo hemos dicho en repetidas ocasiones: es sabido que el propósito de la sociedad civil no reside en conquistar el poder, sino influir en la actuación de los actores políticos, con la lógica pretensión de buscar un espacio para las asociaciones cívicas en el cual converjan la paz, el respeto a los derechos humanos, el orden y la solidaridad. El ciudadano responsable no es enemigo de nadie, pero sí un juez muy pendiente de la rendición de cuentas.

Hacer oposición obliga a tener al ciudadano ocupado en pensar el futuro, en organizar a la gente, hoy, ahora, desde ya, para alcanzarlo; en repetir a los jóvenes lo que es la democracia, pues ya tenemos una generación formada en este sistema tan ruin; por ello está prohibido olvidar, no solo a nuestros muertos, sino también a nuestras creencias y convicciones.

El ciudadano que ahora participa con entusiasmo y comprometidamente apoyando que la Primaria sea llevada a buen término, espera que no se descanse en lograr el rescate de nuestra democracia; exige un discurso coherente centrado en problemas sociales con un liderazgo que cada día se consolide más; y demanda más unidad entre los partidos políticos, los movimientos sociales; los gremios; las redes de resistencia y todo grupo que le dé fortaleza al tejido social para que se presenten con solidez tanto las tácticas como las estrategias que en lo adelante deberán conducirnos a lograr ese país que deseamos y merecemos.

Además de valernos de Bertolt Brecht con el epígrafe que inicia la nota de hoy, pues con otra máxima de este gran dramaturgo nos permitimos concluir: “No aceptes lo habitual como cosa natural, porque en tiempo de desorden, de confusión organizada, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer imposible de cambiar.”




Sociólogo de la Universidad de Carabobo. 
Director de Relaciones Interinstitucionales de la Universidad de Carabobo


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18 de julio de 2023

La mediocridad como sistema. Por Manuel Barreto


                                      La mediocridad como sistema

Por Manuel Barreto - 15 de julio de 2023 1:00 am


“Los espíritus mediocres condenan generalmente todo aquello que no está a su alcance”. François de La Rochefoucauld

«Hay épocas en que el equilibrio social se rompe a favor de la mediocridad. El ambiente se torna refractario a todo afán de perfección, los ideales se debilitan y la dignidad se ausenta; los hombres acomodaticios tienen su primavera florida. Los gobernantes no crean ese estado de cosas: lo representan….»

Estas ideas las expone el ilustre pensador argentino José Ingenieros en “El hombre mediocre”, un libro publicado en 1911. Ha transcurrido más de un siglo y aquellas palabras de Ingenieros resultan muy vigentes, al percatarnos de cómo la mediocridad general ha colmado todos los espacios de nuestra vida institucional. Ahora bien, ¿qué es ser mediocre?

Tomando como referencia el Diccionario Esencial de la Lengua Española, nos encontramos que mediocre significa:”1. De calidad media, se conforma con resultado mediocre // 2. De poco mérito, tirando malo”. Mediano, que está entre ambos extremos, ni malo ni bueno; Ingenieros sostiene que el mediocre es un equilibrista… Equilibrista, por cierto, no significa equilibrado.

Cuantos han escrito acerca del tema sostienen que la insensatez es lo que provoca la mediocridad, y presentan como características fundamentales la inseguridad y la búsqueda de excusas que siempre se apoyan en la descalificación del otro, la culpa siempre es de otros y esos otros son quienes deben arreglar las cosas, presentándose esta actitud fundamentalista, que lo encierra en la convicción de que él posee la verdad, la luz, y su adversario el error, la oscuridad; el mediocre rechaza el diálogo. El mediocre no logra liberarse de sus resentimientos, que siempre desnaturalizan a la justicia. No soporta las formas, que confunde con formalidades, por lo cual desconoce la cortesía y el respeto.

Vista esta apresurada introducción podemos entonces sostener que nos gobierna, de manera sistemática, un régimen mediocre, que en su peligroso intento de igualar por lo más bajo, de sustituir la calidad por la cantidad, de habilitar a los peores e inhabilitar a los mejores, nos ha arrastrado a la imprecisión, a la desenfrenada corrupción, a las promesas demagógicas y populistas de imposible cumplimiento, a las alocadas invasiones y expropiaciones, mediante un intervencionismo económico y un disparatado patriotismo que tan solo ha logrado llevarnos al marasmo total. Más de dos décadas de mediocridad que hacen tambalear nuestro país. Más de veinte años de vacío, de ridículo internacional, de lamentables alianzas y de pactos con quienes no creen en el Estado; de falta de respeto a los ciudadanos, de pura propaganda demagógica. Más de dos décadas de negación de la realidad, de siembra de odios y resentimientos, de improvisaciones y disparates, puesto que no existe nada que odien más los mediocres que la superioridad de talento. Más de veinte años sin verdadera y sana creatividad, en los cuales no se promovió la excelencia, sino se acentúo la discordia social y no la paz. Donde se apartó el diálogo, recurso indispensable para lograr acuerdos sobre lo principal. Más de dos décadas de absoluta politización de la vida diaria, de continuas incoherencias y contradicciones, en que los ciudadanos han perdido la esperanza porque no ven alternativa. Resulta tal su mediocridad que ni siquiera entiende muy bien qué ha sucedido, ni cómo es posible que hayamos llegado a esta situación, ni alcanza a comprender qué ha fallado, ni mucho menos qué se debía hacer entonces ni qué se ha de hacer ahora. A este régimen de los mediocres el país se le escapa entre las manos sin saber qué hacer.

Pero la mediocridad no es exclusividad del régimen. La encontramos en esos innumerables enchufados que han llegado hasta la abyecta complicidad de atornillar al régimen dejando a un lado atavismos familiares o preceptos morales.

Tal como se logró la vacuna contra el COVID, deberían los laboratorios de la dignidad empezar a formular una vacuna contra la mediocridad….

En el siglo XVIII el español Gaspar Melchor de Jovellanos acuñó aquella lapidaria sentencia: “Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”. Dos centurias después, el francés André Malraux corrigió: “Los pueblos no tienen los gobiernos que se merecen; tienen el gobierno que se les parece”. Contemporáneo con éste, el italiano Alberto Moravia expresó:» Curiosamente, los votantes no se sienten responsables de los fracasos y errores del gobierno al que han votado»…

¿Tres citas que logran concatenar la realidad nuestra?

De ser así, la esperanza que nos queda, no tan sólo consiste en impedir el acceso a los mediocres a la gestión pública y a gobernar nuestro país, sino que el pueblo tome conciencia de su responsabilidad ciudadana, y sacar, de manera democrática, a este régimen mediocre, y a sus ineptos secuaces. Empecemos pues, apoyando el proceso de LA PRIMARIA, punto de partida para lograr salir de tan absurda mediocridad.



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11 de julio de 2023

El compromiso como respuesta. Por Manuel Barreto


                                    El compromiso como respuesta

Por Manuel Barreto - 8 de julio de 2023 1:00 am


“La libertad no es la ausencia de compromisos, sino la habilidad de elegir, y comprometerme yo mismo con lo que es mejor para mí.” Paulo Coelho

El próximo 22 de octubre no estaremos concurriendo a una Primaria común y corriente, ni los tiempos que seguirán a este paso tan importante serán tiempos comunes y corrientes; deberán ser los momentos del coraje responsable y ciudadano, pues la cartilla del gobierno que nos desgobierna ya nos ha sido leída y todos sabemos su contenido, pues se trata del porvenir -suena a lugar común, pero encierra tanto- de nuestros hijos…y tan sólo nosotros somos responsables.

La resignación, la comodidad, el miedo, son conductas razonables. Pero al intentar elucubrar sobre el porvenir, al percibir que lo que nos espera es más autoritarismo, más terrorismo judicial, más violencia, más inseguridad, más invasiones, más corrupción e impunidad, más incertidumbre, más escasez y carencias nacionales en materia económica, estructural, energética, agrícola, de empleo formal, de calidad educativa, de producción de conocimientos, de salud integral, de seguridad ciudadana, ambiental, vivienda, vialidad, suministro de agua verdaderamente potable, electricidad, sectores todos estos que han sido dejados en el más criminal olvido por la irresponsable incapacidad. Ante esta ineludible realidad es necesario fortalecer en nosotros la esperanza y animarnos a asumir de manera la posibilidad de cambio, y éste dependerá tan sólo de nuestro empeño y compromiso.

Consideramos necesario recordarlo: la marcha que con muchos obstáculos que debemos reemprender por el rescate de la democracia no se trata de una carrera de rapidez, sino de resistencia. Si hemos tropezado muchas veces muy cerca de la meta, tengámosle sólo miedo a darnos por vencidos.

Un acertado concepto del término compromiso nos dice es poner en juego nuestras capacidades para sacar adelante todo aquello que se nos ha confiado y nuestra conciencia ha aceptado. Una persona comprometida es aquella que cumple con sus obligaciones haciendo un poco más de lo esperado. La clave de nuestros logros radica en la capacidad que poseemos en comprometernos a crear algo, o como lo señalaba Abraham Lincoln: compromiso es lo que convierte una promesa en realidad. Y para hacer realidad la Primaria hace falta el apoyo y la participación de TODOS; como dependerá del compromiso de TODOS que la nuestra no sea una historia de oportunidades perdidas y de posibilidades no aprovechadas

Ha llegado el momento de dejar atrás el fatalismo, el derrotismo o la indiferencia, y tomar como referencia aquellas emotivas palabras del “buenanota” de Juan Pablo II, quien con su habitual sabiduría nos aconsejó…»El compromiso es la respuesta valiente de quienes no quieren malgastar su vida, sino que desean ser protagonistas de la historia personal y social” … Así las cosas, es tiempo de suscribir un irrenunciable compromiso que se centre en la búsqueda de un país mejor, es tiempo de comprometernos con Venezuela.

Manuel Barreto Hernaiz

https://www.el-carabobeno.com/el-compromiso-como-respuesta/


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4 de julio de 2023

¿Y Baruta qué? ¿La Gobernación de Miranda se olvidó de Baruta?

 



En junio de este año salió en medios de comunicación la siguiente información:


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El Instituto de Infraestructuras de Obras y Servicios del estado Miranda y la Alcaldía del municipio Guaicaipuro culminaron los trabajos de reparación de una falla de borde, la cual se encontraba en uno de los tramos de la vía principal hacia Lagunetica. Con esta reparación, la Gobernación de Miranda y la Alcaldía de Guaicaipuro han reparado seis fallas de borde en la jurisdicción altomirandina.

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A nosotros como Baruteños nos tiene que doler esta falta de interés por parte de la Gobernación de Miranda, en solucionar trabajos que se REQUIEREN CON URGENCIA en nuestro municipio. 


Uno de ellos es la falla de borde en la Intercomunal Trinidad - El Hatillo, bajando desde el Centro Médico Docente La Trinidad y que data desde 2016. 


Foto recién ocurrida la falla

Una vía en la que además los conductores suelen transitar a cierta velocidad por ser una Intercomunal, lo que aumenta el peligro de cualquier bache u obstáculo, más aún una falla de esa magnitud.

¡Es simplemente peligrosisimo! ¡De verdad que tenemos un Dios muy consecuente que no ha permitido una desgracia y que un carro se vaya por ese súper hueco!

Es que no tiene señalización, ni un ojo de gato que alerte sobre el peligro que se consigue súbitamente el conductor.


Foto reciente de Julio 2023


Como pueden ver en las dos imágenes colocadas en este escrito, desde que ocurrió la falla el monte y los árboles han crecido ocultando el mortal hueco y creando más peligro aún, eso es una muestra más evidente de la desidia en no querer resolver la situación. ¿Qué están esperando, que ni Dios lo quiera ocurra una desgracia?




¿Por qué la Gobernación de Miranda tiene a Baruta tan abandonada?


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"La TRANSPARENCIA en la gestión es garantía de hacer las cosas bien. Queremos un GOBIERNO ABIERTO, empecemos por Baruta."





Resistir con entereza los ataques de la adversidad. Por Manuel Barreto

 


Resistir con entereza los ataques de la adversidad

Por Manuel Barreto - 1 de julio de 2023 1:00 am


“La Primaria es una convocatoria tan frágil como importante. Cuidémosla. A partir de este momento no es la primaria de un grupo determinado de partidos políticos, sino quiere serlo de la ciudadanía toda… » Jesús María Casal

En política, saber perder no implica tan sólo resignarse ante los resultados adversos o la realidad de las encuestas, significa saber que existen diagnósticos y lecturas políticas previas que van conformando escenarios posibles en los que se debe mover el hombre que aspira el poder para tomar las decisiones adecuadas. El político debe aprender no sólo a percibir la realidad en el momento, sino que, ubicándose más allá, debe ser predictivo ante el futuro para estar en condiciones de establecer la mejor estrategia para la brega política. Aun la probabilidad de la derrota debe estar medida, para decidir si se compite o no o en qué condiciones se dará la contienda política. El político avezado debe considerar las reglas del juego democrático que exigen las actuaciones, declaraciones y actitudes de unos y otros al intuir los posibles resultados de las votaciones. Alguien gana y alguien pierde en unas elecciones y el candidato tiene que haberse preparado para ese momento del triunfo o la derrota. Deberá actuar con aplomo y con las aptitudes más adecuadas… y por supuesto, sin la necesidad de recordarle aquella conocida locución latina «pacta sunt servanda».

Así las cosas, requerimos sin demora de la necesaria actuación inteligente de los factores políticos y sociales, y la participación comprometida de una ciudadanía consciente que presione con precisión donde sea menester.

Nuestro país no puede seguir siendo el país de las oportunidades perdidas por tantos desaciertos e incoherencias de una parte de la dirigencia que posterga las responsabilidades que la sociedad, en su justa razón, exige; no puede seguir dando tumbos entre la esperanza y la incertidumbre. Resulta incomprensible e inaceptable la actitud impropia de estas personas que pretenden erigirse por encima de las negociaciones, las reglas y los acuerdos; considerándose, con su actitud prepotente y fuera de lugar con derecho a poner en riesgo lo logrado. Ya no hay espacio para discursos que giren alrededor de un “consensuado yo, el único», sólo un verdadero «nosotros» será capaz de convocar a todos a construir la verdadera democracia.

Sostenían los antiguos griegos que la virtud de la templanza, más que impulsar a la realización de acciones difíciles o arriesgadas, estaba en la capacidad de resistir con entereza los ataques de la adversidad.

A la vista de las fuerzas movilizadas por la perversidad de este régimen y sus secuaces, acompañados por el evidente empeño de los pseudo opositores en boicotear la Primaria, no hay que ser una Casandra especialmente competente para advertir que se aproxima la hora de la resistencia, del compromiso y de la voluntad que cambie el porvenir de nuestro país. Además del ánimo templado, estos son tiempos de las mentes lúcidas y atentas, que saben hacerse cargo de lo fundamental que está en juego, de este requisito imprescindible para triunfar en el proceso electoral presidencial del próximo año.

Y para concluir, reiteramos una vez más, que tanto la Comisión Nacional de Primaria, como la Junta Regional de Primaria de Carabobo al actuar comprometida y responsablemente, con libertad total de consciencia, sin ningún tipo de ataduras partidistas, harán lo que esté a su alcance por cumplir cabalmente con la cívica labor encomendada.



Sociólogo de la Universidad de Carabobo. 
Director de Relaciones Interinstitucionales de la Universidad de Carabobo


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