30 de mayo de 2023

El mito de Prometeo. Por Manuel Barreto

 

                                   El mito de Prometeo

Por Manuel Barreto - 27 de mayo de 2023 1:00 am




“Tenemos el deber de convertirnos en nuevos Prometeos, para robar el fuego de quienes lo acaparan sin piedad y restaurar la llama de la libertad y la justicia, condición sine qua non para que vuelva la paz a la república”. Marta de la Vega

«Prometeo en un acto de coraje robó el fuego a los dioses para entregarlo a las criaturas. Sin él no habría sido posible a los hombres transformar el medio ambiente y adaptarse a las necesidades que les imponía cada región en el mundo. Por haber infundido a las criaturas un alma y una conciencia que les haría capaces de atreverse a conquistar el mundo, Prometeo recibió de Zeus un tormentoso castigo».

El mito de Prometeo puede considerarse el más difundido en la historia occidental, desde aquella Grecia Antigua, hasta este acelerado siglo XXI, y mantiene su espacio, su interés y su vigencia, precisamente por considerarse el mito de la redención, la transgresión y la adquisición de conciencia mediante el dolor.

El mito de Prometeo es la síntesis de la lucha divinidad-hombre.
Prometeo, el pre-visor, el Titán hijo de Jápeto y hermano de Atlas, primo de Zeus, el dios supremo, dueño del Panteón Olímpico, y el único que se atreve a desafiarlo; el único que pone en evidencia la precariedad de la divinidad, y que hace posible -pagando un precio muy elevado- la existencia de la humanidad, como su insigne benefactor.

Si algún mito clásico tuvo virtualidad en el espacio moderno, ha sido el de Prometeo. El siglo XIX fue llamado el «siglo prometéico».
En ese entonces Marx consideraba que Prometeo debería ser el primer santo de un santoral laico.

Prometeo ha sido objeto de innumerables versiones literarias; son incontables las interpretaciones plásticas -tanto escultóricas como pictóricas- que le han plasmado, y no faltan las excelentes obras musicales compuestas en su nombre.

El mito de Prometeo nos llegó del mundo griego clásico en tres versiones literarias que reflejan diversas intenciones: los relatos de Hesíodo en Teogonía (la teogonía de Hesíodo, como dice Andrew Lang, era para la juventud griega lo que el catecismo para nuestras iglesias, presentando una visión formal de los artículos griegos de fe); la tragedia de Esquilo, Prometeo Encadenado; y la versión que Platón plasmó en Protágoras.

Con el paso del tiempo, a él le dedicaron su talento Boccacio, Giordano Bruno, Francis Bacón, Calderón de la Barca (Estatua de Prometeo 1669), así como el francés J.J. Rousseau, quien consideraba negativamente su desempeño como inventor de las ciencias (Discours sur les Sciences et les Arts. 1750); en tanto que Voltaire veía con entusiasmo su actitud de lucha contra el tirano todopoderoso, tal como lo expresa en «Pandore». Más adelante sería Goethe quien nos muestre con su «Prometeo» (1773) la primera aproximación del «hombre prometeico».

En 1816 será Mary Shelley («Frankenstein on the Modern Prometheus») quien se ocupe de su tragedia, mediante una saga llevada al cine de desde los albores del siglo XX.

Nietzsche y Kafka también le dedicaron interesantes páginas, así como el talento de André Gide («Promethée mal enchainé». 1899) y la virtuosidad literaria de Albert Camus, tanto en «Prométhée aux enfers», 1946) como en su magistral «L´homme révolté» (1951).

Según el concepto psicoanalítico, Prometeo representa el despertar de la conciencia, la madurez del hombre libre que ha dejado de ser una criatura dependiente, el principio de la intelectualización (idea contenida en su propio nombre, que significa «pensamiento previsor»).

Prometeo significa todas las tendencias que nos empujan a saber, porque no es lo mismo entender que saber; saber, es saber hacer. Y nos empuja a saber tanto como nuestros padres, más que nuestros padres; tanto como nuestros maestros, más que nuestros maestros.

Este breve -y sin duda, sujeto a la omisión- bosquejo del hermoso mito, a través de la cultura occidental, nos muestra cómo se ha buscado afanosamente -y a través de los siglos- la comprensión de lo humano, hasta llegar a los momentos de crisis profundas, en las cuales se coloca en entredicho, el propio concepto de humanidad.

Nos ilustra al respecto Ramón Gómez de la Serna («Obras Completas». 1996):…»Casi todos los hilos del destino de los hombres pasan por el héroe mitológico: los creó del miserable barro, les dio el conocimiento, sufrió por ellos un terrible castigo. Prometeo se identifica con Dios por su poder y con el hombre por su debilidad y su sufrimiento fue un mito de inagotable sugestión plástica, quizás la poderosa imagen de un enorme ser humano encadenado a una roca y a una tortura cruel fuera del recuerdo colectivo que todo el pueblo aqueo conservó…Y el inevitable sincretismo que daría nacimiento a lo que llamamos cultura occidental conformaría sobre el mito originario, las ideas de un dios irritado, de un redentor mediador y de un héroe conocedor de todas las técnicas: los mitos de Adán y Cristo se emparentaron estrechamente con el de Prometeo…».

Platón, en el Protágoras, y desde una concepción sofística, nos ilustra acerca de los orígenes de la cultura, en la cual es Prometeo quien nos aporta la sabiduría técnica a los hombres -muchos ven en tal acontecimiento, el nacimiento de la Educación-. Prometeo será castigado por su delito al robar el fuego, pero los hombres no sufrirán por ello.

Esquilo lo presentaría como el símbolo de la rebelión contra un Zeus injusto y tirano. Prometeo, un Titán que puede enfrentarse a los dioses, sin embargo, se ve conducido a esa estructura trágica e inexorable (tan griega, pues).

Prometeo representa el paradigma de la relación entre la técnica y la astucia (al robar el fuego y al engañar a Zeus con la ofrenda) pues la astucia hizo posible el progreso humano, aun siendo tal astucia castigada, lo que nos permite percatarnos del precio a pagar por la adquisición de la técnica.

La concepción fundamental del robo del fuego lleva consigo tal profundidad filosófica, tanta expresión de la tragedia griega, que eternamente perdurará la simbología de tan dolorosa entrega; a pesar del supuesto regreso de Hermes (dios del comercio, del robo y de la muerte, mensajero y anunciador de los dioses) quien se ha hecho acompañar por Dionisio, dios de la vid, del caos y de los excesos.



Sociólogo de la Universidad de Carabobo. 
Director de Relaciones Interinstitucionales de la Universidad de Carabobo


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23 de mayo de 2023

El verdadero adversario ... está en Miraflores. Por Manuel Barreto

  

El verdadero adversario ... está en Miraflores

Por Manuel Barreto - 20 de mayo de 2023 1:00 am



“La acción política sólo es maniquea en sus grados bajos, y el maniqueísmo tiene el efecto de camuflar el azar y la incertidumbre de la acción” Edgar Morín

El libre albedrío no se desarrolla sino que se despierta cuando hemos adquirido la conciencia; cuando el discernimiento se va ampliando y la voluntad se va fortaleciendo a medida de nuestra evolución y crecimiento emocional. Esto permite aplicar nuestro propio criterio, siempre de acuerdo a lo que nuestra conciencia nos dicta. Pero suele suceder que, al analizar más detenidamente la situación, nos percatamos que las cosas no son tan simples, y que el pensamiento dualista, la reducción a dos opciones, resulta insuficiente. El mundo real normalmente no consiste sólo en blanco y negro, sino en una amplia gama de grises… y con frecuencia, en un arcoíris completo de colores. Somos libres en mente, alma y cuerpo, por lo tanto debemos decidir libremente sobre nuestros pensamientos, sentimientos y actos personales.

Sobre todo, sin maniqueísmos, esa tendencia nociva a interpretar la realidad basándonos en una valoración dicotómica; es decir, en la que sólo existen dos opciones, como podrían ser, bueno o malo, estás conmigo o estás contra mí, eres patriota o eres apátrida, eres de derecha o de izquierda, católico o ateo; héroes y villanos, decentes e indecentes. Ser o no ser. No hay espacio para los matices. Cada uno con su visión. Si no le cuadra lo establecido, es un bicho raro.

No dudamos que la política se hace mediante contrastes donde las diferencias deben acentuarse para poder generar opciones claras de escogencia; como comprendemos que cualquier campaña electoral es terreno abonado para apelar a los sentimientos más que a la razón

Pero el uso o abuso de descalificaciones al adversario asimilándolo a todo lo malo y perverso, se traduce inmediatamente en un empobrecimiento de los argumentos (y más en el caso que ahora nos ocupa, a sabiendas que el VERDADERO ADVERSARIO ESTÁ EN MIRAFLORES) La cívica y necesaria invitación a votar y elegir en la Primaria no tiene por qué convertirse en una innecesaria confrontación entre demócratas y sus seguidores que se irrespeten mutuamente. No es momento para esas jugadas del librito político, entre las que se destaca desprestigiar antes que controvertir. La utilización de ese burdo recurso solo sirve para caricaturizar o satanizar al adversario, apartándose de los valores democráticos y la generación de propuestas propias.

Así las cosas, asumamos que si bien no es tiempo de construir acuerdos políticos sobre la base de silenciar los debates incómodos y borrar de la agenda los temas en que no tenemos acuerdo, es este el momento propicio para destacarse con los discursos políticos con las visiones de Estado. Con esas brillantes ideas, su viabilidad, las propuestas factibles y las reformas que serían necesarias para poder llevarlas a cabo. Esta es una excelente ocasión para demostrar el “Don de gentes” en la política, y la responsabilidad y respeto de los candidatos con los electores.

Lo repetimos de nuevo: Aquí cabemos todos, hay espacio para cada quien y cada quien es importante y necesario para rescatar el país, sus instituciones y su futuro.

Ya para concluir, nos permitimos recordar una reflexión de Friedrich Nietzsche, tal vez a la medida para el tema que ahora nos ocupa: “Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti”.



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16 de mayo de 2023

Cuando vuelva la luz. Por Manuel Barreto

  

                                       Cuando vuelva la luz

Por Manuel Barreto - 13 de mayo de 2023 1:00 am



“El sabio puede cambiar de opinión. El necio, nunca”. Emmanuel Kant.

Kant nació en 1724 y murió en 1804. Este sabio alemán transformó radicalmente la concepción del conocimiento, pues a partir de él, puede pensarse que nuestro sistema cognoscitivo, aunque trascendental, puede depender de factores cambiantes. Para el filósofo que hoy nos ocupa, la inteligencia del individuo se mide por la cantidad de incertidumbres que es capaz de soportar…

Y cuanta, de manera estoica, ha soportado la sociedad venezolana.
Cuando una sociedad deja de proteger la vida, en todos sus estadios, se oscurece, se enmudece y se corrompe. Tal como lo indicase Kant, el propio sujeto se degrada, al considerarse a sí mismo como un simple medio. Lo propio de la dignidad humana radicaba, para este filósofo, en el hecho de que el hombre nunca fuese visto, tanto por sí mismo como por los demás, como mero instrumento, sino siempre como un fin en sí y para sí.

La dignidad humana se presentaba, para Kant, inseparablemente unida a la espontaneidad natural. Cuando un gobierno, que en principio es el que debería estar especialmente predispuesto para la protección y el cuidado de la sociedad, de las familias, resulta precisamente quien menos interés le pone a tan delicado asunto, pues a partir de ese momento la sociedad se sumerge en las profundidades de la incertidumbre, lo siniestro y la ruindad, propias del Oscurantismo.

A lo largo de siglo XVIII, se desarrolló un movimiento no sólo filosófico o ideológico, sino cultural en sentido amplio, que constituyó un «estado de espíritu» de vasta influencia en la actividad literaria, artística, histórica y religiosa, conocido como Siglo de la Ilustración o de las Luces. Si bien en Francia serían Diderot y D’Alembert los responsables de la Enciclopedia o Diccionario razonado de las ciencias, de las artes y de los oficios, desde Alemania sería Kant su principal representante. Y así lo resumía:… «La Ilustración consiste en el hecho por el cual el hombre sale de la minoría de edad. La minoría de edad estriba en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la ayuda y dirección de otro. Uno mismo es culpable de la minoría de edad, cuando la causa de ella no yace en un efecto del entendimiento, sino en la falta de decisión y de ánimo para servirse con independencia de él, sin la ayuda de otros…” (¿Qué es Ilustración? 1784.) Sapere aude! …¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento! He aquí la divisa de la Ilustración.

Sapere aude: atrévete a saber, decía Kant. No para llenar nuestra mente de conocimientos inútiles que ocupen el espacio de la información crítica que conduce a la verdad, a la ineludible realidad, para comprender cuál es el “momentum” de nuestro país y entonces atrevernos, dejando atrás ese temor, elemento común de imposición de todo régimen autoritario, y atrevernos a enfrentarlo para evitar que se atornille en el poder perpetuamente , a enfrentarlo por negar y desconocer la realidad que él mismo fraguó: intolerancia, exclusión, inseguridad, escasez, desempleo, hambruna corrupción e inflación incontrolable. Que el regreso de la luz ilumine nuestro entendimiento y nos de la claridad imprescindible para que, como sociedad responsable, nos atrevamos a luchar con las armas de la democracia – la perseverancia, la confianza y el voto- para impedir que nos confisquen el porvenir.



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9 de mayo de 2023

La comunicación política en tiempos de incertidumbre. Por Manuel Barreto

  

La comunicación política en tiempos de incertidumbre

Por Manuel Barreto - 6 de mayo de 2023 1:00 am


…»Al desastre epistemológico de una comunicación política sin arraigo en la realidad le sucede, invariablemente, un desastre político, social o militar, consecuencia de haber jugado a negar la realidad: cuando uno ignora la realidad, la realidad, invariablemente, pasa factura, se venga, pegando una patada en el trasero del individuo o de la sociedad que ha osado marginarla…». Javier del Rey.

Se considera como comunicación política la información política que se transmite y se recibe, o bien el proceso por el cual esta información es transmitida y recibida por los elementos del sistema político (individuos, grupos, instituciones). El carácter político de la información se deriva de su contenido, del efecto que pretende el transmisor, o del uso que le da el receptor. Ahora bien, podemos afirmar que la comunicación es de por sí una herramienta política.

Se ha profundizado la atomización de nuestra sociedad por diversas causas: tensión y confusión por la profusión de «aprendices de brujo» que pululan en las redes; la conversión de varios encuestadores en analistas con las consecuentes opiniones direccionadas, la determinación de los pocos medios que quedan de «escoger» cuidadosamente quienes asisten a sus programas de entrevistas, los negociantes y neo-enchufados que se dirigen a sobrevivir con el régimen…y por supuesto, el cansancio, el desapego y la indiferencia ante una dirigencia que aún no logra lo que todos anhelamos.

Desde hace mucho tiempo los medios no disponen de la exclusividad de la información; ahora la autopista informativa de los nuevos medios digitales le da la oportunidad a la ciudadanía de ser escuchadas en la esfera pública, cuando en el pasado eran ignoradas o no tenían ni la opción de colocar su mensaje. Excelente oportunidad, siempre y cuando se evite la tentación de caer en el espacio de la posverdad.

Bajo el amparo de un supuesto discurso ciudadano que se dice no politizado y apartidista, los ligeros comentaristas lapidan una y otra vez a un estamento político que a duras penas puede adversar a un régimen perverso que cuenta con una sala situacional y comunicacional que ha hecho estragos en nuestra sociedad desde que se apoderó de nuestro país.

Pareciera que hemos perdido nuestra capacidad de reacción, estamos con nuestros celulares esperando que en esas pantallitas nos indiquen cómo debemos activarnos, y así las cosas, será muy difícil generar otro tipo de dirigencia. La sanación del cuerpo social implica un largo proceso que debe partir de la inserción en la cotidianeidad y debemos evitar caer en la política como desprestigio, como expresión de iras y resentimientos. Las personas que buscan imponer su visión y sus reglas, con posiciones inflexibles y que se sienten poseedoras de la verdad, de la solución a tanto marasmo o dueñas de una supremacía moral, que pretenden rating, no hacen política ni contribuyen a ella.

Una vez quebrantada, la confianza no es algo que se pueda recobrar con facilidad, y los esfuerzos para restablecerla fracasarán si las comunicaciones son percibidas como tan solo otro intento de manipular o sesgar la información.

Si alcanzamos entender la política como acción transformadora consciente de la otredad (por el otro y junto al otro) veremos lo provechosa que puede resultar la comunicación.






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2 de mayo de 2023

Un país en emergencia social y con urgencia moral. Por Manuel Barreto

 

Un país en emergencia social y con urgencia moral

Por Manuel Barreto - 29 de abril de 2023 1:00 am


El sentido moral es de gran importancia. Cuando desaparece de una nación, toda la estructura social va hacia el derrumbe.” Alexis Carrel

El cansancio, los nervios, la desconfianza y la incertidumbre despiertan resentimientos y conllevan a la desesperanza. Abandonar el espacio público por escepticismo, desaliento, cansancio y apatía, resulta muy peligroso en tiempos tan delicados. No son los políticos los únicos responsables de cuánto nos pasa en tan complejos momentos. No se trata, con esta atropellada reflexión, establecer cómo se inició la situación en la que estamos, sino cuál es nuestra responsabilidad para resolverla. Tampoco se trata de determinar la culpabilidad de alguien, sino de qué es lo que debemos hacer, desde nuestro rol de ciudadanos, para resolverlo. Contra el despotismo, la corrupción y el cinismo no valen sofismas ni pretextos. Es tal la gravedad de lo que vivimos como Nación, que eludir nuestro cívico deber sería, más que indiferencia o apatía, algo vergonzoso. No se trata tan sólo de estar preocupados, sino ocuparnos en ir tras propósitos que valgan la pena.

Pretender cambiar precipitadamente las circunstancias sin disponer del poder necesario para lograrlo resultaría una forma de estulticia. Sin embargo, resulta imprescindible identificar contra quien es la lucha, con la debida sindéresis y sin dejarnos llevar por sentimientos innobles.

La política, es una lucha continua entre el ser y el deber ser. Ahora es el momento de concentrarnos en los temas primordiales y no enfocarnos en inútiles recriminaciones. De concentrarnos en el futuro, promoviendo debates sobre los temas prioritarios, sumando esfuerzos y estableciendo prioridades. Ahora es el momento de ponernos de acuerdo, es cuestión de tejer esa sólida red que permita abrigar a tanto compatriota desilusionado y desesperanzado.

Se siente la proximidad del ineludible derrumbe tanto de este régimen como de los mitos que le sustentaron. Ya los venezolanos se despiertan a la realidad de un país con hambruna, con la imbatible inflación; con la angustia que el corte de luz acabe con nuestra nevera; con la indignación de hacer cola por la gasolina y el temor que se dañe la pila; o se incendie el vehículo… Un país en emergencia social y con urgencia moral. Pareciera no tan distante ese momento de apartar ese espejismo de atraso para llegar al realismo – que no “mágico”- y de repensar la inserción de Venezuela en el Siglo XXI, que nos ha dejado atrás lo que lleva de vida.

Si bien es cierto que hay buena parte de la ciudadanía pusilánime, aquiescente y desmoralizada, que tranquiliza su conciencia diciéndose que la justicia, por ser inmanente, se impondrá por sí sola, la mayoría del país ha tomado conciencia de la verdadera situación a la cual nos ha llevado este régimen. Qué hacer ante esta realidad se está convirtiendo en un reto ineludible y responsable que debemos asumir para garantizar un mejor porvenir a las generaciones que habrán de sustituirnos.

La mayoría de los venezolanos tienen sus esperanzas puestas en la Primaria que se realizará el próximo 22 de octubre. Como también tienen claro que la salida a este prolongado marasmo está en votar a favor de la verdadera democracia en las elecciones de 2024.



Sociólogo de la Universidad de Carabobo. 
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