21 de febrero de 2020

Comunicado de La Sociedad Venezolana de Ecología @SVEcologia, en defensa de las Guacamayas y de la Biologa Diana Duque



Comunicado a la opinión pública en defensa de la fauna silvestre, en particular de la Guacamayas y de la Biologa Diana Duque sometida a maltratos y ciber acoso por parte de un ciudadano que posee de manera ilegal Guacamayas en cautiverio



Caracas, 19 de febrero de 2020


Sociedad Venezolana de Ecología

A sus miembros y a la colectividad en general.

Con el apoyo y asesoría de María Lourdes González (miembro SVE y Prof. USB) y Trina Limonggi (coordinadora de Fauna Curiosa).

COMUNICADO

EN DEFENSA DEL CONOCIMIENTO Y LA EXPERTICIA DE LOS PROFESIONALES EN FAUNA SILVESTRE Y SU DERECHO A SER CONTRALORES AMBIENTALES

Sirva el presente comunicado para sentar la postura de la Sociedad Venezolana de Ecología y la Unión Venezolana de Ornitología sobre las recientes publicaciones en algunas redes sociales defendiendo la tenencia de fauna silvestre como mascota, específicamente, Guacamayas.

La Ley de Protección a la Fauna Silvestre (1970) regula las especies susceptibles a la comercialización. A nivel mundial, existe un conjunto de especies de aves, entre ellas las guacamayas, que están vedadas para la comercialización y tenencia ilegal; a excepción de aquellos individuos que han sido criados en cautiverio en centros especializados como zoológicos y/o centros de rehabilitación, dispuestos para fines legalmente avalados (científicos en su mayoría) y que más que comercializados son movilizados únicamente entre zoológicos bajo la modalidad de intercambios siempre y cuando estos cuenten con la permisología requerida más el aval de los artículos I, II y III de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES).

En sus hábitats naturales las guacamayas son capaces de volar largas distancias; encerrar a un animal silvestre que puede volar varios kilómetros diarios dentro de un espacio confinado es similar a meterlo preso sin haber cometido ningún crimen. Lo que fácilmente podría traducirse en maltrato animal.

Según el Libro Rojo de la Fauna Venezolana, las guacamayas: Rojas, Bandera y Azul y Amarilla se encuentran casi amenazadas por la disminución de sus poblaciones silvestres, debido al comercio ilegal como mascotas. Esto implica que las guacamayas son parte del tercer grupo de aves más amenazadas a nivel mundial, principalmente por esta causa.

Por otra parte, debe ser de conocimiento público que la tenencia ilegal de fauna silvestre por particulares no es comparable con el tema de ejemplares de fauna silvestre dentro de los Zoológicos de Venezuela. En este sentido, si bien, es cierto que en la actualidad estos recintos no se encuentran en las mejores condiciones, cuentan con la figura legal requerida para ello, estando amparados por


las leyes ambientales y por tanto, el Estado es directamente responsable de los ejemplares de fauna silvestre que allí se encuentren y debe ser quien vele por el bienestar de los mismos. Considerando además, que en estos recintos existen profesionales como biólogos y veterinarios comprometidos por velar y recuperar ejemplares provenientes en su mayoría de tráfico ilegal de fauna silvestre (decomisos, donaciones voluntarias, rescate, entre otros); procurando en los casos que sea posible, la reinserción de los mismos en vida silvestre y para este caso particular las movilizaciones y reinserciones requieren de la permisología ambiental vigente. Es importante resaltar que los zoológicos tienen dos propósitos esenciales: Educar y conservar la biodiversidad, generando conocimiento de índole científico que permite en mayor o menor medida elaborar y ejecutar proyectos de conservación “ex situ” (fuera del hábitat natural) con el fin de contribuir al mantenimiento de las poblaciones naturales de fauna silvestre “in situ” (dentro de su hábitat natural).

Asimismo, la tenencia ilegal de fauna silvestre tampoco es comparable con la tenencia de perros y gatos (fauna doméstica), pues se entiende como fauna silvestre a todo aquel ejemplar que no ha sido modificado genéticamente, no se encuentra bajo control del ser humano bajo ningún concepto y además cumple con un rol importante a nivel de ecosistemas naturales contribuyendo al equilibrio de los mismos; en el caso particular de las guacamayas, loros y pericos, estos ejercen una función importante dentro de su hábitat natural como dispersores de semillas, manteniendo así el equilibrio ecológico de nuestros bosques. De allí la necesidad de mantenerlos libres.

Ahora bien, adicionalmente al cumplimiento de las leyes venezolanas a cabalidad, hay un compromiso moral de no dañar a otro seres vivos. Aunque entendemos que los sentimientos de amor son profundos por estas aves, también debe haber respeto y comprensión sobre su libertad junto con el hecho innegable de que merecen seguir así; en los casos donde se evidencie que estos necesiten ser ayudados, se deben buscar siempre opiniones y asesorías de expertos cumpliendo con los canales regulares dispuestos para tal fin.

Por otro lado, condenamos el ciberacoso y los ataques en todas sus formas realizados a la bióloga Diana Duque que correctamente instó a mejorar sus prácticas a un ciudadano y figura pública que mantiene cautivas ilegalmente a una pareja de guacamayas silvestres, quien en reiteradas veces mostró imágenes alimentándolas con productos manufacturados que son para consumo humano y que los veterinarios recalcan son perjudiciales para la salud de estos animales. Además de utilizarlos para comercializar prendas de ropa con imágenes alusivas a estas, acciones que también están penadas por los artículos 27, 41, 44 y 45 de la Ley de Protección a la Fauna Silvestre Venezolana.

Enfatizamos la necesidad de buscar la asesoría de expertos y apoyar los proyectos de conservación que se realizan actualmente dentro de nuestro país, con el fin de evitar que estas malas prácticas se conviertan en un denominador común que amenace nuestra fauna silvestre de manera constante y busque incentivar aún más el tráfico ilegal; el cual se ha buscado controlar durante años de trabajo de investigación de una gran cantidad de biólogos conservacionistas en Venezuela y fuera de nuestras fronteras, donde el tráfico ilegal de fauna es la segundo delito más grave a nivel mundial después del tráfico ilícito de armas y de drogas.

Finalmente, queremos hacer un llamado de atención a la sociedad civil venezolana por el bienestar de nuestra convivencia y en función de poder construir una Venezuela sostenible; es decir, un país


en donde el respeto a los derechos humanos y ambientales, a la democracia, a la legislación, a la justicia y a la valoración de las contribuciones individuales y colectivas sean la norma. No podemos nunca dar la espalda a la razón, ignorar el conocimiento y experiencia, ofender en lugar de argumentar con evidencia científica y empírica, ni mucho menos denigrar en función de estereotipos artificiales. Así mismo, hacemos un llamado responsable a todos aquellos particulares, empresas y entes públicos que tengan influencia en medios masivos de comunicación y sean percibidos como modelos o líderes por los ciudadanos a siempre dirigirse al público de forma respetuosa, a informarse para no promover conductas inadecuadas ni actos ilícitos, a recordar siempre que la academia está abierta a resolver inquietudes y buscar respuestas en conjunto, pero sobretodo a no ser parte de la desinformación y odio que ha destruido el tejido social y descontextualizado los valores y principios de convivencia y respeto.

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