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30 de enero de 2024

Cuando surge la furia. Por Manuel Barreto

 



Cuando surge la furia

Por Manuel Barreto - 27 de enero de 2024 12:12 am




“Cualquier acción motivada por la furia, es una acción condenada al fracaso”
Paulo Coelho

Hubo en el pasado acontecimientos en los cuales la furia, acompañada del odio, desempeñó un papel devastador, ya que hay individuos que se aprovechan de las ideologías para desplazar los problemas desde el campo de la razón al de las emociones; apelan a los instintos bajos de las masas y consolidan prejuicios para inculcar con más fuerza las ideologías en las masas.

Hace tres siglos ya se planteaba que la naturaleza humana es esencialmente egoísta y utilitaria, que cada quien lucha por su propia subsistencia, por la satisfacción de sus intereses individuales, lo que inevitablemente le conduce a una confrontación permanente con otros seres humanos; hecho que Hobbes llamase «La guerra de todos contra todos».

Para superar esta situación, era menester la concepción de un órgano que buscase la satisfacción de la sociedad y no de intereses particulares. Apareció, entonces, la noción básica y la materialización del Estado, como ente regulador capaz de imponer el orden en medio del «caos natural».

Pero ¿De qué Estado y más aún, de qué Estado de Derecho podemos hablar en nuestro país, cuando el régimen ordena a sus activistas reaccionar ante un presunto plan golpista con la llamada “Furia bolivariana”?

Hace pocos días César Pérez Vivas, refiriéndose a este asunto de la furia, apuntaba: “Se trata de un metamensaje que encierra, conceptualmente, una invitación a la violencia contra los sectores sociales que están exigiendo a su gobierno un salario digno y contra los sectores políticos que estamos trabajando y organizando a la sociedad para concurrir a las elecciones presidenciales establecidas por mandato constitucional para este año 2024…”.

Nos indica la Real Academia, en sus diversas acepciones, que la furia es la ira exaltada, el acceso a la demencia, o la violencia y agresividad. En tanto que, para los estudiosos del tema, se trata de un fenómeno degenerativo, que corresponde al campo de las pasiones; no es, pues, cosa de la razón, sino que tiene sus raíces en la esfera de la irascibilidad. Cuando surge la furia, no sólo se manifiesta el desacuerdo con el otro, sino que también se implica que no hay otra posibilidad que la de usar la violencia para aniquilarlo por la fuerza como primera opción, sin que la razón importe. Y algo muy grave: La furia provoca rechazo, odio y rencor, pero sobre todo provoca más furia.

El propósito del régimen – tratando de calcar modelos comunistas retrógrados y fracasados – no es otro que atemorizar no solo a cualquier ciudadano que al tratar de protestar –tal como se lo permite la Constitución– sea presa de las viejas prácticas totalitarias que van desde las amenazas, el desprestigio, la burla e insultos, el amedrentamiento, hasta la violencia y la cárcel, sino mostrarle a toda la ciudadanía lo que le espera si osa insistir en su lucha por recuperar su país.

Una vez más, allí están, enfurecidos, sembrando el miedo, para disipar el terror que ya les alcanza, a sabiendas que no les quedan muchas opciones aparte de sembrar todo el caos posible. Todas las acciones aupadas y ordenadas por el régimen y sus secuaces, tan sólo pretenden neutralizar, mediante la amenaza, la agresión, el ataque y cualquier otro perverso método, la ineludible realidad de tener que entregar, a la vuelta de poco más de un año, el poder. Cuánta razón había en la sabia sentencia de Buda cuando afirmaba que aferrarse a la furia es como agarrar un carbón ardiendo con la intención de tirarlo a alguien; eres tú quien te quemas

Sabemos que adversar al régimen es enfrentarse a riesgos muy serios; pero someterse conlleva el más serio de todos los riesgos, que es soportar la terrible degradación de nuestra sociedad, así como vivir el lacerante riesgo de morir de mengua y sin medicamentos; o el de profundizar la diáspora que vacía de buena gente al país y sobre todo el absurdo e intolerante riesgo de convivir en alianza con el totalitarismo, el miedo, la violencia y el silencio cómplice, que no son representativos de una natural vocación por la libertad y la justicia.




Sociólogo de la Universidad de Carabobo. 

Director de Relaciones Interinstitucionales de la Universidad de Carabobo


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“El odio es la furia de los débiles.”
Héctor del Mar

1 de marzo de 2023

Abstención y Primaria. Ismael Pérez Vigil



Abstención y Primaria


Ismael Pérez Vigil - Politólogo
25 de febrero de 2023




Hace unos días circuló un video, que rápidamente se difundió por las redes sociales en grupos de WhatsApp o chats, en el cual, de una manera clara y bastante didáctica, el politólogo John Magdaleno expone sus puntos de vista y las conclusiones de sus trabajos e investigaciones sobre el papel de los procesos electorales en los cambios de regímenes políticos y las transiciones hacia la democracia.

Enfoque de Magdaleno.

El trabajo de Magdaleno en esta materia es intenso y tiene más de nueve años desarrollándose, por ello me dirigí al autor para que me facilitara las referencias de algunos de sus trabajos y les trascribo a continuación el vínculo a uno de ellos: "Una breve introducción a las transiciones hacia la democracia: elecciones tentativas de ciento dos casos de transiciones a la democracia en el mundo". En Democracia y Libre Empresa. Caracas: Fedecámaras (disponible en: https://bit.ly/3y9cNa5)

El video, rápidamente también, reabrió una polémica entre colegas politólogos, que ya tiene, como el tema mismo, algún tiempo discutiéndose de manera académica. No es mi intención involucrarme en la polémica, pero si utilizar la ocasión del video de Magdaleno y la polémica que suscitó, para resaltar algunos aspectos de la situación política actual.

Problemas de una elección.

Fijada la fecha para la realización de la elección primaria que seleccionará al candidato, unitario, de la oposición democrática que participará en las elecciones presidenciales de 2024, la Comisión Nacional de Primaria (CP), además de resolver problemas de técnica electoral para que los venezolanos, que queremos un cambio político en el país nos podamos expresar, tendrá que enfrentar algunos problemas que caracterizan a la situación política actual y que no son tan fáciles de resolver, como paradójicamente, podrían ser los electorales.

Me refiero a la desmotivación política general y la abstención de indiferencia que desde hace años esta enquistada en el país. Agruparé ambos fenómenos en uno solo, asumiendo que la desmotivación −cuyas razones las doy por discutidas y no repetiré− es una de las causas que motoriza a la perniciosa abstención. No es la primera vez que escribo sobre este tema, es una discusión cíclica, como ya he dicho otras veces y por eso no me preocupa volver sobre argumentos y cosas que se han dicho o que he escrito, en ocasiones anteriores, así que me disculpo de antemano con aquellos que tengan memoria suficiente, por repetir algunas ideas.

La abstención.

El de la abstención, como ya he recordado en otras ocasiones, es uno de los fenómenos políticos que menos se ha estudiado a nivel mundial y, particularmente, en Venezuela, donde, además, durante muchos años, no fue un evento significativo. Hoy lo es. Cada vez que se aproxima un proceso electoral surge ese fantasma, que es algo más que un fantasma, es una realidad que comprende desde 1998, más del 30% del electorado, que se ha convertido en una masa inerte, un peso muerto, que puede disminuir levemente en algunas ocasiones o incrementarse cuando la oposición la invoca por razones políticas.

En todo caso, es un fenómeno poco estudiado y en aquellos lugares en los que se ha estudiado, se dice que una de las causas principales para la abstención son los problemas administrativos; es decir, las dificultades organizativas para votar. De allí que en todas partes se hagan considerables esfuerzos para aligerar el proceso. Primero, para procurar que todos los que están en capacidad de hacerlo, que cumplan los requisitos legales, estén registrados, y por eso tanta insistencia en que los padrones electorales, el Registro Electoral (RE) como nosotros lo denominamos, sean lo más exactos posibles y que la gente se registre. Y después, obviamente, facilitar el proceso electoral como tal para que la población ejerza ese derecho: número de centros y mesas asequibles y seguras, material electoral suficiente y fácil de manejar por el elector, sistemas de escrutinio rápidos que reduzcan la incertidumbre, etc.

Vencer la abstención.

Dado lo anterior como resuelto, comienzan a considerarse, en todas partes, sin ninguna excepción, otras dos razones importantes para reducir la abstención o llevar la gente a votar: Primero, tener candidatos y propuestas por las cuales valga la pena movilizarse; y segundo, que la gente confíe en que los votos van a ser asignados al candidato y a las propuestas que cada quien decidió. Pero ambas razones, debemos reconocerlo, en el fondo, son razones eminentemente subjetivas. Qué duda cabe que el candidato o la propuesta por la cual se vota o vale la pena hacerlo, es algo meramente subjetivo; pero también es meramente subjetivo el sentimiento de confianza en el proceso. Por eso, por ser subjetivos ambos factores, tienen que tener basamentos empíricos, cosas objetivas que demuestren que vale la pena votar; por ejemplo, un proceso organizado, pero transparente en el que se tenga confianza.

En ese sentido en Venezuela estamos en el peor de los mundos; a pesar de que existen sobradas razones teóricas y políticas para moverse a votar, al evaluar las consideraciones anteriores, hay muchas razones que crean incertidumbre a la hora de movilizarse para hacerlo, sobre todo en una elección primaria, en la cual por definición, estaría motivada a votar solo aquella parte de la población que quiere ese cambio político en el país y ve en la posibilidad de escoger un candidato unitario de la oposición democrática, una oportunidad para hacerlo.

Razones para abstenerse.

Salvado ese primer escollo, entran a jugar las razones de tipo administrativo, que han plagado los procesos electorales en Venezuela; cosas como la alteración del registro, la desconfianza en el órgano electoral, la falta de candidatos o propuestas por los que valga la pena movilizarse, e incluso, perdida de facilidades para votar por cambios de centros, reducciones de los mismos, ubicación en sitios remotos o peligrosos, etc.;  por lo tanto, muchas personas, antes de evaluar qué cosas han cambiado en el actual proceso de primaria y esperar por otros cambios que serán anunciados, se preparan para inhibirse de participar.

De allí también que convertir la abstención en una política que sea movilizadora y se distinga inequívocamente de la simple indiferencia, requiere de un esfuerzo mayor y mucho más sostenido que participar. En el caso de la abstención, ese esfuerzo por convertirlo en una política movilizadora, nunca lo hemos visto hacer de manera sostenida, concreta, por parte de aquellos que preconizan o promueven este tipo de políticas, que se pueden hacer prácticamente por rutina.

Indiferencia y abstención.

La indiferencia y la abstención se pueden matizar y analizar de diversas maneras. Por ejemplo, en países desarrollados se trata de justificarla diciendo que la gente se abstiene porque no siente que hay cosas por las que valga la pena movilizarse, que no hay mayores diferencias entre los candidatos; que las opciones y sus políticas son tan similares que, gane uno o gane otro, no habrá mayores diferencias, no hay nada verdaderamente importante en juego en los procesos electorales. Esa afirmación, que es hoy algo discutible en todo el mundo, ¿Es el caso de Venezuela? ¿No hay aquí razones de fondo, realmente importantes, por las cuales valga la pena votar? Desde luego que sí y no las repetiré ahora.

Conclusión.

En los procesos electorales en Venezuela la desconfianza persiste y mina la credibilidad de todos ellos. Ahora nos toca vencer esas resistencias que en parte nosotros mismos creamos y que seguimos alimentando con diversas actitudes, en las que pareciera que solo hay interés en presentar las dificultades obvias, que nos colocan en posición de desventaja frente a quienes controlan todos los poderes, que tiene gigantescos recursos, que lucen todo poderosos y que son el verdadero rival a vencer. No podemos persistir en ese empeño de mirar hacia los lados para encontrar a los culpables de nuestros errores, como conjunto.

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22 de febrero de 2023

Fecha y Cronograma de la Primaria: Detalles. Por Ismael Pérez Vigil

 

                                                                                                                                                                                                          Fecha y Cronograma de la Primaria: Detalles


Ismael Pérez Vigil - Politólogo
18 de febrero de 2023



El pasado 15 de febrero, la Comisión Nacional de Primaria (CP), realizó el acto de convocatoria y presentación del cronograma del proceso electoral para seleccionar al candidato unitario de la oposición democrática, de acuerdo a lo establecido en el punto 11 del artículo 16 del Reglamento de la Primaria y en el artículo 30 del mismo Reglamento. La fecha fijada para la elección es el 22 de octubre de 2023 y establecida esa fecha, veamos ahora algunos eventos e hitos del cronograma.

Detalles del cronograma.

El cronograma está publicado en las redes sociales de la Comisión −cnprimariave en Twitter e igualmente cnprimariave en Instagram− en donde se puede ver y descargar. Este cronograma se viene desarrollando desde el 15 de noviembre de 2022, que tomó posesión la CP y se divide en 13 áreas, con 27 procesos y 69 actividades, a desarrollarse durante 48 semanas; la fecha de la convocatoria, el anuncio y esta semana que concluye, es la semana 12; el evento electoral, 22 de octubre de 2023, será en la semana 45 y se desarrollarán sus actividades durante tres semanas adicionales, para concluir verificaciones, auditorías y presentar el informe final. El cronograma y las actividades que contiene son válidas para desarrollar el proceso, bien sea que se cuente o no con el “apoyo logístico o técnico de algún organismo nacional o internacional”, como lo establece el punto 7 del artículo 16 del Reglamento.

Comisiones Técnicas.

Entre las actividades ya realizadas por la CP, de acuerdo a lo establecido en el punto 3 del artículo 16 del Reglamento, está la designación de una Comisión Técnica Electoral, para asesorar a la CP en todo lo relativo a las decisiones técnicas que en materia de logística y electoral deba tomar. Dicha comisión la componen tres miembros, de reconocida capacidad y conocimientos sobre temas técnicos en materia electoral y además se solicitó a los partidos políticos, a los factores políticos y a los candidatos participantes y que apoyen el proceso de Primaria, que designen un representante para que sirva de enlace entre ellos, la Comisión Técnica Electoral mencionada y la CP.

A dicha comisión se le informará y consultará acerca de las decisiones que se tomen, o vayan a tomar, en materia técnica electoral, durante el desarrollo de la Primaria. Obviamente, esta comisión no tiene carácter decisorio ni ejecutivo, es una comisión asesora, la responsabilidad de las decisiones la tiene la Comisión Nacional de Primaria; actualmente, está integrada por 18 personas y fue anunciada el día 26 de enero. A dicha Comisión se irán incorporando las personas que designen los partidos, factores políticos y candidatos, en la medida que se vayan incorporando al proceso de Primaria.

Consultas y Juntas Regionales.

La CP, según se desprende del cronograma, continua con el proceso de consulta pública a los factores políticos y sociedad civil, que se inició en noviembre y que se mantendrá durante todo el proceso. De igual manera, se encuentra en el proceso de designar las Juntas Regionales. En el mes de noviembre la CP definió el perfil y características que deben reunir estos miembros e invitó a los partidos políticos, factores políticos, oenegés y personas particulares a que presentaran candidatos para integrar estas Juntas. El trabajo se está realizando de manera muy minuciosa y cuidadosa, pues se recibieron más de 1.240 postulaciones, para un total de 750 postulados, pues algunos candidatos recibieron más de una postulación, para seleccionar 120 miembros principales y 120 suplentes, de las Juntas Regionales que se instalarán y juramentarán, en las 24 entidades del país, entre el 28 de febrero y el 15 de marzo.

Nucleación de Centros y Mesas.

A mediados de marzo se iniciará el proceso de “nucleación” de centros electorales y el establecimiento del número de mesas de votación que se repartirán por todo el país. Sabemos bien que en todo proceso de elección primaria, si bien se convoca a participar a todos los electores del país, realmente participan en él un número más reducido de votantes, por lo que es indispensable reunir en algunos centros a varios de ellos para facilitar el proceso de votación. Con referencia en procesos de primarias anteriores se tiene un estimado de los centros electorales que se utilizarán y el número de mesas, pero este proceso se iniciará, formalmente, de acuerdo con el cronograma, el 15 de marzo y concluirá con el anuncio de la Nucleación de Centros y Distribución de Mesas, el 31 de julio de 2023. En el proceso se consultará a partidos y factores políticos y obviamente a los candidatos que compitan en el proceso.

Electores y candidatos, son los protagonistas y centro del proceso, veamos ahora los eventos en los cuales se define cada uno y los momentos que interactuarán entre ellos.

Registro Electoral.

De acuerdo con el artículo 2 del Reglamento son electores en este proceso “todos los venezolanos debidamente inscritos en el Registro Electoral” y de acuerdo con el artículo 5 del Reglamento y el Título III del mismo, el registro electoral que se utilizará en el proceso de Primaria será definido por la CP, tomando como base el número de venezolanos inscritos en el Registro Electoral (RE) y ese proceso de definición se iniciará el 3 de abril y se llevará a cabo durante cuatro meses: la Definición de la Metodología para la revisión del Registro, el Proceso Técnico de Revisión, se publicará el RE, para que sea revisado por todos los actores y se publicará definitivamente el 24 de julio de 2023. Una semana después, como ya fue dicho, se publicará el listado de los Centros Electorales que serán utilizados y la denominada Tabla Mesa Definitiva, que contendrá los inscritos para votar en cada una de las mesas de votación.

Desde el primer momento que tomó posesión la CP el tema del RE ha sido motivo de preocupación y análisis; pero, específicamente durante ese lapso de cuatro meses se tendrán que resolver todos los problemas inherentes a este Registro, incluido el que se utilizará para los votantes en el exterior. La definición de ese registro será uno de los factores que permitirá el diseño y elaboración de los Instrumentos Electorales, proceso que se llevará a cabo entre el 1 de agosto y concluirá el 7 de septiembre.

Proceso de Postulación de Candidatos

Con respecto al segundo protagonista principal del proceso, los candidatos, en el cronograma se establecen los elementos y temas que se deben tomar en cuenta; comenzando por el 24 de abril, fecha en la que se darán a conocer los Reglamentos, formas e Instructivos del Proceso Electoral, entre los que estarán regulaciones y normas sobre: Voto en el Exterior, Postulaciones, Campaña y Normas Electorales, Reglamentos Especiales, etc.  que, conjuntamente con el Reglamento de Primaria, constituirán la base y las reglas de juego del proceso de Primaria.

De igual manera, entre el 8 de mayo y el 23 de mayo, se prevé un Registro Preliminar de Candidatos: “Esa fase previa nos permitirá evaluar el estatus en que se encuentre la elaboración de los lineamientos programáticos que deberán ser suscritos por los precandidatos.” (Palabras de J.M. Casal el 15 de febrero en la Convocatoria de la Elección Primaria) y además revisar lo concerniente al aporte voluntario de los candidatos para sufragar los costos del proceso. El periodo de postulación se iniciará el 24 de mayo y se cerrará el 23 de junio y tras un periodo normal para resolver eventuales impugnaciones, el proceso concluirá el 10 de julio, con la publicación del Acta de Cierre de las Postulaciones

Miembros de Mesa.

La Mesa Electoral es uno de los órganos subalternos del proceso electoral que encabeza la CP y de allí que el proceso de selección de los miembros de mesa es uno de los aspectos fundamentales a los que se avocarán la CP y las Juntas Regionales. El inicio del proceso de postulaciones de Miembros de Mesa se iniciará el 1 de mayo y se prolongará hasta el 31 de julio; concluido este lapso, entre el 1 de agosto y el 10 de septiembre, se procederá a la Asignación de Miembros de Mesa; desde el 11 de septiembre y hasta el 15 de octubre se llevará a cabo su acreditación y la de los Testigos de los candidatos. Durante todo ese periodo se estará llevando en paralelo la capacitación de estos miembros de mesa.

Parece un proceso sencillo y simple, visto en unas barras de un cronograma, pero estamos hablando de la designación, movilización, capacitación de unos 40 mil “activistas” entre miembros y testigos, desplegados por todo el país, facilitando el proceso de votación, cuidando las mesas y protegiendo la voluntad de los venezolanos que participen en el proceso electoral, que esperemos convoque a varios millones de venezolanos, dispersos en la geografía nacional y en el mundo.

Campaña Electoral.

El contacto entre candidatos, activistas, ciudadanos y electores, se llevará adelante de manera intensa durante la campaña electoral, que se iniciará el 22 de agosto y concluirá el 20 de octubre, dos días antes del proceso de votación, del 22 de octubre. Durante el mes de septiembre, específicamente entre el 18 de septiembre y el 8 de octubre “… se organizarán conversatorios o debates entre los precandidatos, centrados en los denominadores comunes de la democratización y la recuperación económica y social de Venezuela, con las distintas visiones sobre los medios para lograrlas.” (Palabras de J.M. Casal el 15 de febrero en la Convocatoria de la Elección Primaria); esto permitirá a los candidatos dar a conocer sus propuestas al país y que los electores tengan la oportunidad de intercambiar con ellos sus preocupaciones e intereses.

Temas Pendientes.

Dos temas siguen pendientes y no fueron abordados en el anuncio de la fecha y cronograma de las primarias: la relación con el CNE y el voto de los venezolanos en el exterior. Son dos temas complejos, delicados y difíciles cuyo proceso de análisis y consulta continua, aunque ya tienen fecha en el cronograma para ser resueltos.

Con respecto al apoyo logístico o técnico o en general sobre el CNE, la CP no ha tomado ninguna decisión, diferente a la que fue adoptada y anunciada en el mes de diciembre pasado; es decir, la solicitud de usar los centros de votación para la elección primaria y la de organizar jornadas especiales de actualización del Registro Electoral, hasta el nivel de las parroquias. La única solicitud que fue respondida, hace algunos días, fue la de designar una comisión técnica entre el CNE y la CP, para evaluar esos y otros aspectos. La CP no ha tenido ninguna reunión con esta Comisión Técnica, ni con el CNE, distinta a la ya referida y sostenida el 15 de diciembre de 2022, en la cual se les hizo la solicitud de los tres puntos mencionados.

Resulta innecesario argumentar la importancia de contar con los centros de votación del país, en los que los venezolanos ejercen históricamente su derecho al voto; como bien los dijo J.M. Casal, en su discurso del 15 de febrero, al convocar la Elección Primaria:

     “…lo que más significación da a los centros de votación es la gente y sus derechos. Los ciudadanos podrían ejercer su derecho al voto en las instituciones educativas y demás centros de votación de manera más ordenada y segura. Y podrían hacerlo seguramente más ciudadanos, con toda la diversidad social de Venezuela. En urbanizaciones y zonas populares, en áreas urbanas y rurales, con extensa penetración territorial y social. Con un número elevado de centros y proximidad al elector, según las especificaciones numéricas y de ubicación que establezca la Comisión Nacional de Primaria. Los centros de votación los vamos a exigir. Los estamos exigiendo. Es una cuestión de derechos.”

Con respecto al voto en el exterior, este tema sigue en consulta con diferentes factores, interesados e involucrados en el proceso, con la finalidad de encontrar una salida práctica y viable, que permita hacer válido el innegable derecho al voto de todos los venezolanos mayores de 18 años e inscritos en el registro electoral, para la fecha de la elección primaria.

Conclusión

Que mejor conclusión para este relato explicativo del cronograma de la Primaria, que hacerlo citando otra parte del discurso del Presidente de la CP, J.M. Casal, en el acto de convocatoria del 15 de febrero de 2023:

    “…es preciso reiterar que la Primaria se define desde la autonomía de la sociedad civil y del ejercicio de los derechos políticos; la Comisión Nacional de Primaria es el órgano rector de la Primaria y debe controlar el proceso en todas sus fases; la identidad del elector siempre estará protegida y resguardada. Estos principios inderogables orientan nuestro trabajo, al igual que la autonomía en nuestro funcionamiento. No respondemos a instrucciones ni intereses de ningún factor político de la PUD ni externo a la PUD. Actuamos como árbitros imparciales de este proceso, y no debemos aceptar presiones indebidas de ningún organismo público, organización política, precandidato o actor social. Entiendan que un componente necesario de la Primaria que estamos organizando es la independencia del árbitro, es decir, la presencia de un órgano rector independiente que debe adoptar decisiones que ofrezcan garantías a los participantes y sobre todo a los ciudadanos.”

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15 de febrero de 2023

Defensa del Voto, Tarea Primaria. Ismael Pérez Vigil

 

                                                                                                                                                                                                                                                              Defensa del Voto, Tarea Primaria


Ismael Pérez Vigil - Politólogo
11 de febrero de 2023



La próxima semana, el día 15 de febrero, la Comisión Nacional de Primaria (CP) convocará el proceso electoral de la Primaria para elegir el candidato unitario de la democracia venezolana. Lo hará, además, anunciando la fecha de la elección y todo el cronograma que se seguirá en ese proceso electoral, tal como lo establece el artículo 30 del Reglamento de Primaria.

Con aplausos o críticas, allí estará la fecha, que será referencia y servirá para recordar el elemento más importante que está detrás de todo esto: la institución del voto; el voto como mecanismo para rescatar, para enrumbar la vida democrática del país. Ese principio fue muy bien remarcado y declarado por la CP en su primer informe de balance de actividad del 12 de diciembre de 2022, al destacar que:

    “C.- Debemos rescatar el valor del voto como instrumento para la democratización y debemos promover la mayor participación posible en la Primaria, con miras a apuntalar la amplia concurrencia del electorado a la elección presidencial. (Texto del informe de J.M. Casal, 12 de diciembre de 2022)

Por lo tanto, la ocasión es adecuada para tratar una vez más el valor del voto y la defensa del voto, tema al que he dedicado innumerables líneas y artículos a lo largo de estos 24 años.

Acciones contra el voto.

No es necesario repetir todas las acciones en contra del voto, como expresión de la voluntad democrática, durante estos 24 años, los conocemos bien; pero sin duda tuvieron sus momentos “estelares”, que han minado las posibilidades de triunfos electorales de la oposición y que nos han conducido a improductivos procesos de abstención, que han ido dejando al poder legislativo, gobernaciones y alcaldías en manos del régimen.

La desestimación del voto, por diversas vías, se convirtió así en la estrategia política del régimen; a eso le siguieron otras acciones, bien conocidas, que no vale la pena describir o enumerar nuevamente.

Rescatando el valor del voto.

Difícil y escabroso ha sido el camino para rescatar el valor del voto, que sin embargo cuenta con muchos triunfos parciales y menores, en importantes alcaldías, gobernaciones y otros eventos electorales. Por solo señalar unos pocos de esos triunfos importantes, podemos recordar que en 2006 se logró una candidatura unitaria para las elecciones presidenciales de ese año, viniendo de un proceso abstencionista en 2005; que en 2007, con el triunfo en el referéndum se impidió modificar la constitución de 1999; y que, desde luego, en 2015, se logró el triunfo en la elección de la Asamblea Nacional.

No voy a describir todos los acosos y agresiones a esa Asamblea, que remataron convocando a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) en 2017, espuriamente elegida, con resultados electorales que nunca fueron publicados. Una ANC que además nunca hizo esa constitución −tarea para la que fue electa−, que solo aprobó algunas leyes, tarea que no le correspondía, y actuó paralelamente a la legitima AN2015 y hasta convocó, ilegalmente, elecciones presidenciales anticipadas en 2018. Rémora que aún persigue al régimen actual.


Episodios extremos.

En este recuento en defensa del voto, solo voy destacar dos episodios extremos y desdichadamente memorables, en la tarea del régimen para la desestimación del voto y que son preludio de lo que pudiéramos esperar de ahora en adelante, si no estamos prevenidos.

El primero fue en 2017, cuando se desconocieron los resultados de las elecciones de gobernador en el Estado Bolívar, anulando las cifras que arrojaron algunas actas electrónicas emitidas por las máquinas de votación y reemplazándolas por actas manuales, despojando así del triunfo al candidato opositor y dándoselo al candidato del gobierno.

El segundo fue en 2021, en las elecciones de gobernador del Estado Barinas, en las que inhabilitaron al ganador opositor y ordenaron repetir el proceso electoral, tras inhabilitar también a otros dos posibles candidatos opositores; afortunadamente, prevaleció el ánimo unitario de la oposición, que fue capaz de seleccionar un candidato, que resultó triunfante en la repetición de las elecciones convocadas en enero de 2022; triunfo inobjetable, a pesar del enorme esfuerzo en movilización y recursos desplegados por el régimen.

Nuevas oportunidades.

Se nos presenta ahora, en 2024, una nueva oportunidad con la elección presidencial que constitucionalmente corresponde hacer en ese año. Pero previo a ese evento, tenemos en este 2023 un proceso de elección Primaria para la selección del candidato unitario de la oposición democrática, que nos abre la posibilidad de mostrar al pueblo venezolano una cara unida y una alternativa para superar este oprobio y ganar las elecciones de 2024.

Son dos hitos interconectados y dependientes, pues no se tendrá éxito en 2024, si no se logra un buen éxito en la elección Primaria de 2023. Un éxito que va más allá de la primaria misma, confirmando una unidad política que a su vez trascienda el hito electoral de 2023, se proyecte hacia 2024, e incluso hacia el 2025, año en el cual debemos elegir Asamblea Nacional, Gobernadores y Alcaldes. Para ello se deben sortear algunas barreras.

Cifras en la Primaria.

En la elección Primaria de 2023, la primera línea de defensa del voto es la primaria misma, su efecto sobre la unidad al seleccionar un candidato −unitario− de la opción democrática del país y su efecto sobre la movilización popular para lograr este objetivo. Naturalmente, un factor importante de esa defensa del voto está en los Centros Electorales y en las Mesas de Votación; es decir, lograr un alto número de votantes y cubrir todas las mesas con miembros de mesa y testigos de los candidatos.

Como toda elección primaria, obviamente concurrirá un porcentaje del universo electoral, que aún es prematuro estimar; pero, es válido recordar que, en la última experiencia de este tipo en Venezuela, en el año 2012, participó casi un 17% del electorado, 3 millones 80 mil votantes, aproximadamente, del universo electoral y fue la elección primaria más exitosa, a nivel mundial, hasta ese momento.

Con base en las experiencias de procesos anteriores, similares, el número de votantes se repartiría en algunos miles de mesas, que será necesario cubrir, movilizando también varios miles de miembros de mesa y testigos de los candidatos. Qué duda cabe que ese es un buen desafío de movilización para los candidatos y las organizaciones que los apoyen −varios millones de electores y varios miles de activistas defendiendo esos votos− y sería un buen comienzo para un exitoso 2024 y 2025. Ese es el tamaño del desafío que tenemos por delante.

 

Algunas barreras.

Para lograr superar ese desafío, desde luego que hay barreras de carácter técnico, que dejaré para otro momento. Pero, en lo político, es preciso que se imponga, lo ya mencionado de mantener el espíritu unitario, que se mantenga igualmente la presión internacional para unas elecciones libres y justas y la movilización interna, sobre todo ahora que hemos visto, a principios de este año, el resurgir de la protesta por razones económicas, sueldos y condiciones de vida.

Igual de importante es superar barreras en lo emocional; es indispensable superar el desánimo de los venezolanos, la desesperanza, el rechazo de la política y su marginación de los procesos electorales, tareas difíciles; pero, además, no facilitemos la estrategia del régimen de minar y desmerecer el valor del voto.

Conclusión.

La elección del candidato unitario mediante un proceso de primaria no solo es una buena oportunidad para que sea el pueblo, de manera directa, quien decida quien quiere que sea su representante para enfrentar al candidato del gobierno, sino también es una buena oportunidad de movilización y motivación, de estimular a un país que aparece un tanto aletargado en materia política.


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2 de marzo de 2022

Renovación partidista y del liderazgo, camino al 2024?

Ismael Pérez Vigil . Politólogo

Renovación partidista y del liderazgo, camino al 2024?

A la memoria de Américo Martín, político, demócrata y amigo. Descansa en paz, Américo.


  El camino hacia las elecciones del 2024, pedregoso, lleno de incertidumbres y obstáculos; presenta al menos tres dificultades graves: La selección de un candidato único, por un mecanismo aceptado por todos; la unidad de los partidos, previa revisión, legitimación o reorganización de los mismos y sus líderes; y una oferta electoral, propuesta o programa, que entusiasme al país.

  Sobre la selección del candidato, no hemos tenido nunca mayores dificultades, porque al final, no importa si los partidos se ponen de acuerdo o no para presentar un candidato, o si aparece alguno, que se lanza “porque sí”, porque la polarización y que la gente “juega a ganador”, lo ponen en su sitio y terminamos teniendo un solo candidato opositor, con relativo chance. Otra cosa es la segunda parte de la afirmación: Que ese candidato sea seleccionado “por un mecanismo aceptado por todos”, pues en eso no hemos sido tan asertivos y probablemente ello ha influido −entre otras razones, quizás de mayor peso− para que ese candidato no sea tan exitoso. Pero no voy a repetir lo que ya dije en mi artículo de hace dos semanas. (Ver: El Candidato y su Selección, https://bit.ly/3HNRnlZ)

  También dejo para una futura ocasión el tema, nada fácil, de la “oferta electoral, propuesta o programa, que entusiasme al país”, que si bien no nos han faltado propuestas, es evidente que no han cumplido la condición de “entusiasmar al país”, porque si hubiera sido así, estaríamos hablando de otra historia. Por lo tanto, me voy a concentrar ahora en el tema peliagudo de “la unidad de los partidos, previa revisión, legitimación o reorganización de los mismos”.

El tema de la “unidad” no es para mí el centro del problema, pues de nuevo, como la gente “juega a ganador”, el que se sale del guion lo paga caro. Además, vamos a hablar claro, nadie en sus cabales va a oponerse a la unidad; quien lo haga no tiene futuro político; otra cosa es que no sea nada fácil lograr ese “cemento mágico” que una a la mayor cantidad de gente posible; pero al menos, la “unidad”, básica, superficial, de forma, la electoral, ha estado siempre más o menos garantizada; al menos para una elección presidencial, que es la que se nos viene en el 2024; otra cosa es que se logre para otros procesos: regionales, locales o parlamentarias, −aunque para estas últimas en 2010 y 2015 no lo hicimos nada mal−, lo complicado es la unidad en una propuesta para reconstruir el país.

  El tema de la reorganización de los partidos, su renovación y la de los líderes, es la otra cosa realmente complicada. En los últimos días, varios líderes han hablado acerca del “envejecido” liderazgo político y varios partidos han anunciado que están en ese proceso de “reorganización interna”, de “elecciones por la base” o proponiendo “rutas de salida”; pero el problema es que lo que está totalmente “enrarecido” es el ambiente político, el del país como un todo, con relación a los partidos, los líderes políticos y la política, e incluyo allí a los seguidores del régimen, que tampoco las tiene todas consigo, según admiten varios de sus “connotados” y conspicuos voceros. ¿Serán suficientes esas reorganizaciones en camino? ¿Servirán, ahora sí, para llenar la fosa que hay entre partidos y sus lideres, con el pueblo venezolano? ¿Se atreverán a romper con los esquemas de partidos de masas y de cuadros, propios de finales del siglo XIX y principios del XX? ¿Darán una respuesta a los miles de militantes de la sociedad civil, que han preferido refugiarse en sus pequeñas organizaciones −limitadas y dispersas como los partidos− para tratar de hacer política? Hay recelo en que éste sea el momento para eso, pero qué duda cabe que sí hay que iniciarlo en algún momento.

  Tenemos más de cuarenta años, desde finales de los 70 del siglo pasado, en este proceso de escabechina de líderes y partidos; y francamente, yo no creo que hayamos llegado todavía a un compromiso serio para el proceso de renovación de partidos y líderes −que nadie discute su necesidad− porque si existiera ese compromiso serio por cambiar el medio político o el ambiente político venezolano, muchos de los que los critican hace tiempo que se habrían metido a hacerlo: Militando en organizaciones políticas, creando nuevas organizaciones, actualizando permanentemente las que existen, etc.

  El problema es que una de las terribles características de los venezolanos que tenemos algo de instrucción −y no hay nada peor que tener solo “algo” instrucción− es que tenemos la peculiar costumbre de saber que deben hacer los demás, para nosotros hacer lo mínimo o no hacer nada. Siempre ha sido más cómodo dedicarse a los negocios, a la actividad profesional, a la docencia, a militar en organizaciones de la sociedad civil − dispersas y atomizadas, pero manejables− o a disparar desde la cintura cada vez que nos provoque.

  Además, quedamos muy bien, porque eso de criticar a los políticos y los partidos siempre ha estado de “moda” y es muy seguro; no hay que probar nada, pues “todo el mundo sabe que eso es así” y además nadie te va a responder ni a desmentir; y si alguien lo hace, no importa, porque en este país a nadie se le ocurre rectificar o pedir disculpas por dar falsa información o difamar.

  En cualquier caso, sobre el tema de los partidos he escrito en varias oportunidades y no lo voy a repetir; quien lo desee, puede ver en mi “blog” (https://ismaelperezvigil.wordpress.com/) varios artículos; y en particular, a quien le interese, le recomiendo estos:

1)    Virus de la antipolítica, 17 de abril de 2020

2)    Acoso a los partidos y una reflexión necesaria, 27 de junio de 2020

3)    Renovación de los partidos (1), 4 de julio de 2020

4)    Renovación de los partidos (2), 11 de julio de 2020

5)    Reconstrucción Opositora, 5 de diciembre de 2020


   La desadaptación de los partidos sus líderes y su inocultable problema de desarraigo, con respecto a la población venezolana y sus problemas, es un tema viejo, que se remonta a finales de los años 70 del pasado siglo y tuvo su eclosión en 1993, cuando resultó electo para un segundo periodo presidencial, Rafael Caldera, quien llegó al poder con el 30% de los votos, prescindiendo del partido social cristiano, que él mismo fundara, y a través de una alianza de mini partidos, varios de izquierda, que se autodenominaban el “chiripero”.

  Durante su periodo presidencial, 1993-1998, se profundizó la decepción con los partidos tradicionales y surgió una nueva fuerza en el país: el chavismo, que se presentó y triunfó en las elecciones de 1998, en medio de un país totalmente polarizado y dividido en tres frentes bastante simétricos: el chavismo, que obtuvo 3,6 millones de votos, la oposición con 2,8 millones; y sorpresivamente la abstención, como fuerza mayoritaria pues más de 4 millones de venezolanos dejaron de ir a las urnas. La opción triunfadora, el chavismo, era en ese momento amorfa de contenido ideológico; tras un líder, Hugo Chávez Frías, con una oferta política, mezcla de demagogia y populismo, que un día se presentaba como un Savonarola de la política, que amenazaba a los “corruptos” con freír sus cabezas en aceita; otro día aparecía aliándose con partidos de izquierda; y otro, invocando una especie de “tercera vía”, al estilo Tony Blair; pero, siempre cruzando el rio, bien montado sobre el caballo de la antipolítica.

  A ese “fenómeno” los partidos tradicionales, en su momento y aún hoy, no han sabido salirle al paso, tratando de combatirlo electoramente con alianzas tradicionales poco exitosas, que han dejado en el camino muy maltrechos a los partidos tradicionales y a sus líderes. No repetiré lo ya dicho, (Ver: El Candidato y su Selección, ya mencionado); pero, como quiera que es un tema en el que hay mucha tela que cortar, en la penosa situación de silencio que lo rodea, concentrémonos en un pequeño trozo de esa tela: La “fórmula” para renovar el liderazgo opositor.

  En noviembre de 2021 surgió una propuesta para acometer esta renovación de la dirigencia opositora, cuya abanderada fue M.C. Machado: Proceder a una Elección Popular, sin CNE, −obviamente−, para elegir por la base la nueva dirigencia opositora, la que se pondría al frente de una única tarea: Salir de este régimen de oprobio.

  Según dicen algunos, aunque confieso no haberlo visto, la propuesta Machado tuvo “gran aceptación”; al menos, debo decir que, salvo contadas excepciones, nadie se pronunció públicamente en contra y las críticas a los términos de la misma han sido bastante tibias; a lo mejor es porque no hay “términos”, que hayan sido expuestos de manera concisa y clara; porque si bien se habló de una “Elección Popular”’, después se ha “matizado” señalando que no se trata de unas “elecciones primarias”, sino de un “proceso popular”, sobre el cual no se han ofrecido mayores detalles: ¿Cómo?; ¿Cuándo?; ¿Características?, ¿Quién lo organiza?; y sobre todo, ¿Quiénes participan?; ¿Podrán participar en el proceso también los partidarios del régimen? Y si eso es así, ¿Cómo evitar que ellos −que obviamente tienen una mejor y demostrada capacidad para organizarse−, no sean los que decidan quienes serán los dirigentes y lideres de la oposición? Obviamente, estoy consciente que mis interrogantes pueden ser triviales, pero no descabelladas y sé que soy “vocero”, sin que nadie me lo haya pedido, de muchas personas en el país, preocupadas por el devenir político opositor.

  Lo cierto es que nadie −o muy pocos− se han atrevido a criticar la “propuesta Machado”; probablemente por tres razones; primero, porque creo que todos estamos de acuerdo en que es necesario una renovación total de la dirigencia opositora, pendiente desde hace muchos años; es obvio que la actual no ha sido exitosa en su desempeño político principal: Sumar voluntades para lograr una salida política a la crisis en la que estamos sumidos; segundo, vamos a ser sinceros, porque nadie se enfrenta a M.C. Machado; y tercero, porque en mi opinión no se ha predicado con el ejemplo; el primer partido en renovarse de esta forma debió haber sido el partido que fundó, organizó y en el cual milita la proponente; y eso, que yo sepa, no ha ocurrido.

  Los proponentes, aunque no mucho, sí han dicho algo: Que eso hay que construirlo entre todos −que es otra forma de decir, que nadie se hace responsable− y que eso no es por casualidad, sino por diseño; que, deliberadamente, la propuesta fue concebida y planteada de esa manera, para que algún grupo, equipo humano o dirección colegiada de gerencia lo asumiera, aunque no sabemos bajo que directriz o inspiración, porque de eso sí es verdad que no se ha hablado. Pero, los que son el objeto de la propuesta, los partidos y los líderes, tampoco han dicho nada. Quizás en el discurrir de los días, asomen algunas propuestas o se aclare más la original.

  Mientras tanto, la tan deseada renovación de la dirigencia partidista y la estirpe del liderazgo opositor −como nos recordó García Márquez− parecen condenadas a pasar sus cien años de soledad, de los cuales ya llevamos más de 40; siendo los 23 últimos, los más penosos.


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