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25 de octubre de 2026

El Concejal: Tu Representante en la Junta

Tú Eres El Jefe · Entrega 4

El Concejal: Tu Representante en la Junta

Portada Entrega 4: El Concejal, Tu Representante en la Junta
Es el cargo más ignorado del gobierno municipal — y uno de los más importantes. Así funciona el Concejo que fiscaliza a tu alcalde.

¿Sabías que el alcalde no puede gastar el presupuesto municipal solo? Necesita, sesión por sesión, la aprobación del Concejo Municipal. Y sin embargo, la mayoría de los baruteños no podría nombrar a su concejal ni explicar para qué sirve ese cargo.

Tu junta directiva

Si el alcalde es tu gerente general, el Concejo Municipal es tu junta directiva. Sus funciones son tres:

Legisla mediante ordenanzas municipales.

Fiscaliza la gestión del alcalde.

Aprueba o rechaza el presupuesto municipal.

Sin la aprobación del Concejo, el alcalde no puede ejecutar el gasto público. Esa es una de las herramientas de control más poderosas — y más desconocidas — del sistema municipal.

¿Quién fiscaliza al alcalde? Tú, a través de tu concejal

El concejal es tu representante directo en esa junta directiva. Su función no es acompañar al alcalde, sino cuestionarlo cuando haga falta, con base en datos.

Fiscalizar no es lo mismo que obstruir. Fiscalizar es pedir cuentas con criterios técnicos: revisar cómo se ejecutó el presupuesto, exigir que las ordenanzas se cumplan, hacer preguntas incómodas cuando un servicio falla. Obstruir es bloquear sin argumentos. Un concejal que jamás cuestiona nada tampoco está representando a nadie — simplemente no está haciendo su trabajo.

Cómo saber si tu concejal está trabajando

Sesiones: revisa si asiste y participa en las sesiones del Concejo.

Ordenanzas: consulta qué ordenanzas ha propuesto o respaldado este año.

Presupuesto: verifica si ha cuestionado públicamente la ejecución presupuestaria de la Alcaldía.

Ningún partido exime a un concejal de esta obligación. El cargo existe para fiscalizar, no para acompañar.

Lo que viene

En la próxima entrega cerramos esta fase con la pregunta que decide todo: cómo leer la hoja de vida de un candidato antes de votar — y por qué tu cerebro te puede jugar en contra a la hora de decidir.

Baruta tiene todo para funcionar bien. Y tú eres parte de esa solución.

— BEM

«Una junta directiva que nunca pregunta, no está representando a nadie.»


¿Te perdiste la Entrega 3? Lee El Alcalde: Tu Gerente General, donde revisamos qué administra tu alcalde, qué no controla directamente y cómo evaluarlo.

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18 de octubre de 2026

El Alcalde: Tu Gerente General

Tú Eres El Jefe · Entrega 3

El Alcalde: Tu Gerente General

Todo gerente general tiene un manual de funciones. Aquí está el de tu alcalde: lo que administra, lo que no controla directamente, y cómo medir si está cumpliendo.


Cuando contratas a un gerente para dirigir algo tuyo, esperas dos cosas mínimas: un manual de funciones claro y una forma de medir su desempeño. Con el alcalde de tu municipio debería ser exactamente igual — y sin embargo, la mayoría de los baruteños no podría enumerar con precisión qué puede exigirle y qué no.

Lo que sí administra

El alcalde tiene control directo sobre los servicios públicos locales: aseo urbano, vialidad y señalización municipal, mercados municipales y obras de infraestructura local. Ahí es exactamente donde debe empezar cualquier evaluación de su gestión.

Lo que no controla directamente

El agua y la electricidad son competencia nacional, no municipal. El alcalde no administra Hidrocapital ni la empresa eléctrica. Pero eso no lo exime de responsabilidad: tiene la obligación de gestionar e incidir activamente ante esos entes nacionales en representación de los vecinos.

Cuando un servicio de competencia nacional falla de forma sostenida, la explicación casi nunca es un culpable único: es parálisis institucional y desapego técnico entre niveles de gobierno que no logran coordinarse. Reconocer esa diferencia no es exculpar a nadie — es entender dónde presionar y cómo.

Cómo evaluarlo

Un gerente no se evalúa por lo que promete, sino por lo que ejecuta. Tres indicadores concretos:

Ejecución presupuestaria: ¿en qué se gastó realmente el presupuesto aprobado?

Obras entregadas: ¿cuántas de las anunciadas se completaron, y en qué plazo?

Calidad real de los servicios que sí administra: ¿mejoró o empeoró el servicio de aseo, la vialidad, los mercados municipales?

Un gerente que no rinde cuentas con estos datos, tarde o temprano debería dejar de estar contratado.

Lo que viene

En la próxima entrega revisamos a quien fiscaliza a ese gerente: el Concejo Municipal y tu concejal — el cargo más ignorado, y uno de los más importantes, del gobierno local.

Baruta tiene todo para funcionar bien. Y tú eres parte de esa solución.

— BEM

«Un manual de funciones que nadie exige, es un contrato que nadie cumple.»


¿Te perdiste la Entrega 2? Lee «Lo Que Pagas y Lo Que Recibes», donde revisamos a dónde van tus impuestos municipales y qué recibes a cambio.

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8 de octubre de 2026

Lo Que Pagas y Lo Que Recibes

Tú Eres El Jefe · Entrega 2

Lo Que Pagas y Lo Que Recibes


Pagas religiosamente. Pero, ¿alguna vez comparaste lo que aportas con lo que efectivamente recibes a cambio?


Año tras año hay un renglón reservado para la alcaldía: el derecho de aseo, el impuesto sobre inmuebles urbanos, y si tienes un negocio, la patente de industria y comercio. Son pagos tan automáticos que rara vez nos detenemos a preguntar en qué se traducen.


Tu sueldo, revisado

En la Entrega 1 establecimos algo simple: el alcalde es tu gerente general. Si eso es cierto, tus impuestos municipales son, ni más ni menos, su sueldo — y el de toda la estructura que administra.

Cada pago tiene un destino específico:

El derecho de aseo debería traducirse en recolección de basura puntual y limpieza de espacios públicos.

El impuesto sobre inmuebles urbanos financia, en teoría, vialidad, alumbrado público y mantenimiento de espacios comunes.

La patente de industria y comercio sostiene servicios municipales de los que también depende cada negocio de Baruta.

La factura que nadie te muestra

Si contrataras una empresa de mantenimiento para tu edificio, exigirías un desglose de en qué se gasta cada cuota. Con el municipio, aceptamos pagar sin pedir jamás ese mismo desglose. La relación de empleador que exploramos en la primera entrega no se sostiene si nunca revisamos la cuenta.

No es cuánto pagas, es qué recibes

La pregunta relevante no es cuánto aportas — es qué obtienes a cambio. Cuando el camión de aseo no pasa, cuando una calle permanece años sin repavimentar, cuando el alumbrado de una cuadra entera queda a oscuras, no estamos frente a un favor que no llegó. Estamos frente a un servicio pagado que no se prestó.

Nombrar esto con precisión importa: no se trata de buscar culpables individuales, sino de reconocer parálisis institucional y desapego técnico — cadenas de responsabilidad que nadie termina de asumir. Frente a eso, la respuesta ciudadana no es la resignación, sino la contraloría: preguntar, comparar, documentar.

Lo que viene

En la próxima entrega revisamos el manual de funciones de ese gerente general: qué administra realmente el alcalde, qué escapa a su control directo, y cómo medir su gestión con datos y no con promesas.

Baruta tiene todo para funcionar bien. Y tú eres parte de esa solución.

— BEM

«Pagar sin preguntar es renunciar al derecho de exigir.»


¿Te perdiste la Entrega 1? Lee «El Gran Malentendido», donde explicamos por qué el alcalde es tu gerente general y no alguien a quien se le piden favores.

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#TúEresElJefe, #BarutaExige, #ContraloríaCiudadana, #BarutaEnMovimiento, #Baruta, #AlcaldíaDeBaruta

4 de octubre de 2026

El Gran Malentendido

Tú Eres El Jefe · Entrega 1

El Gran Malentendido

Durante años nos enseñaron a pedirle favores a quienes deberían rendirnos cuentas. Esa confusión tiene nombre, tiene origen, y sobre todo, tiene solución.

Hay una escena que se repite todos los días en Baruta: un vecino necesita resolver algo —un hueco en la calle, una luminaria dañada, un trámite atascado— y en lugar de exigir, pide. En lugar de reclamar, ruega. Se acerca a la ventanilla con la misma actitud con la que se pide un favor a un desconocido, cuando en realidad está frente a alguien que trabaja para él.

Eso tiene nombre: el gran malentendido.

La analogía del ciudadano como empleador es la más poderosa para romper esta barrera mental. Es cotidiana: todo el mundo entiende qué significa contratar a alguien, exigirle resultados y despedirlo si no cumple.

El problema es que en Venezuela —y en gran parte de Latinoamérica— esa relación se invirtió culturalmente. El ciudadano le pide favores al alcalde en lugar de exigirle resultados al funcionario que paga con sus impuestos. Con el tiempo, esa inversión se volvió costumbre, y la costumbre se volvió resignación.

Un manual de funciones que nadie te mostró

La verdad es esta: el alcalde es tu gerente general. Los concejales son tu junta directiva. Las elecciones son tu proceso de selección de personal. Y tus impuestos —el derecho de aseo, el impuesto sobre inmuebles, la patente de industria y comercio— son el sueldo de quienes te gobiernan.

Nadie contrata a un gerente sin revisar su hoja de vida. Nadie deja pasar meses sin preguntar en qué se gastó el presupuesto. Y sin embargo, en la vida cívica, aceptamos ambas cosas como normales.

Hace 2.400 años, Platón ya lo había explicado con una metáfora sencilla: en un barco, la tripulación suele elegir como capitán al que promete un viaje fácil, no al navegante experto que advierte las tormentas. Preferimos la seguridad que ofrece el más convincente sobre la preparación del más capaz.

Esa preferencia no es un defecto individual: es un patrón histórico. Y reconocerlo es el primer paso para dejar de repetirlo.

Por qué hablamos de parálisis institucional

Cuando un servicio público falla de manera sostenida —un hueco que no se repara, una respuesta que nunca llega— la tentación es buscar un culpable individual. Pero la mayoría de las veces lo que hay detrás es algo menos dramático y más persistente: parálisis institucional, desapego técnico, cadenas de responsabilidad que nadie termina de asumir.

Entender esa diferencia importa. No se trata de buscar villanos, sino de construir la costumbre de auditar: preguntar, comparar, exigir con datos en la mano. Esa es, exactamente, la función de la contraloría ciudadana.

Lo que viene

Con «Tú Eres El Jefe», Baruta en Movimiento inicia una campaña de formación ciudadana pensada para enseñarte, entrega por entrega, qué puede exigirle cada baruteño a cada funcionario: qué administra el alcalde y qué no, para qué sirve realmente un concejal, cómo leer una hoja de vida antes de votar, y cómo hacerle seguimiento a quien resulte electo.

Porque votar no es el final. Es el inicio de un contrato. Y todo contrato se supervisa.

Baruta tiene todo para funcionar bien. Y tú eres parte de esa solución.

— BEM

«El que no exige, consiente.»


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