¡Buenos días, vecinos y amigos!
A veces, el peso de las críticas, los señalamientos de los "expertos en juzgar" y la presión de quienes ostentan el poder nos hacen dudar. Es agotador luchar por lo correcto, por los valores y por el bienestar común cuando la respuesta es el ataque o el desprestigio.
Pero hoy queremos que leamos con detenimiento esta frase del gran Salvador Dalí:
"Que hablen bien o mal, lo importante es que hablen de mí... De los mediocres no habla nadie, y cuando lo hacen solo dicen maravillas."
¿Qué significa esto para nosotros?
El ataque es un reconocimiento: Si te critican por defender principios, por no doblegarte o por buscar la verdad, es porque tu luz les molesta. Nadie intenta apagar una lámpara que no brilla.
La envidia es el aplauso de los incapaces: Los "criticadores de oficio" y los mediocres solo pueden atacar lo que no son capaces de construir. Si "ladran", como dice el dicho, es porque estamos cabalgando, avanzando y transformando nuestra realidad.
Tu valor no depende de su opinión: La rectitud y los valores no se negocian. Que 4 o 5 personas intenten vilipendiar tu esfuerzo no disminuye tu grandeza; al contrario, resalta su propia pequeñez.
No te canses de ser la excepción. No permitas que el aparato del poder o la voz de los ineptos te roben la paz. La gente común se rinde ante la presión; los grandes —como cada uno de ustedes que sigue en pie— se fortalecen con ella.
¡Miremos siempre hacia adelante! El ruido queda atrás, pero nuestra integridad permanece.

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