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2 de abril de 2024

La cultura del engaño y el hacinamiento infernal circular imaginario. Por Roberto Hung Cavalieri. Artículo publicado en El Nacional

 


La cultura del engaño y el hacinamiento infernal circular imaginario

Por Roberto Hung Cavalieri - marzo 29, 2024




Caminaba una de estas recientes tardes de marzo por las calles de Caracas, cuando en medio de diversas cavilaciones me encontré frente un edificio cuyo nombre me hizo evocar una particular obra que pese el tiempo transcurrido desde su creación (inicios del siglo XIV), su contenido cobra especial importancia en muchas de nuestras sociedades.

El nombre del edificio: Dante; el nombre del evocado autor: Dante Alighieri; el nombre de la obra: La Divina Comedia; qué parte: la descripción del infierno y como a medida que se va descendiendo a su centro y se va pasando a través de los distintos círculos en los que se encuentran los sitios reservados para los pecadores en orden de menor a mayor gravedad de sus pecados.

Vemos así cómo van apareciendo los distintos pecados y pecadores que Dante acompañado de Virgilio van identificando, yendo desde el limbo, donde se encuentran los no bautizados, quienes si bien no son castigados no tendrán salvación, todo esto en el primer círculo. En el segundo se encuentran los lujuriosos y promiscuos; en el tercero los pecadores por gula; el cuarto está reservado para los avaros y dispendiosos, los iracundos y acediosos en el quinto círculo; en el sexto a los herejes, y en el séptimo a los violentos, sean estos contra el prójimo, contra sí mismos, contra Dios o la naturaleza.

Cuando nos disponemos a observar los dos últimos y más profundos círculos del infierno, es decir, el destino de los peores pecadores y que más daño y maldad generan, están dispuestos para los que incurren en ardides, trampas y fraudes, los cuales se ubican en el octavo círculo, que a su vez se divide en diez fosas, la 1ª: para los embaucadores y seductores, 2ª: aduladores y lisonjeros, 3ª: los simoníacos, 4ª: adivinos y magos, 5ª: corruptos, coimeros, extorsionadores y sobornadores, 6ª: los hipócritas, conocidos hoy como sinvergüenzas, caraduras o caras de tabla, 7ª: ladrones, 8ª: consejeros fraudulentos, 9ª: los falsificadores, y 10ª: los sembradores de discordia.

Ya en el noveno, último y más profundo de los círculos del infierno, el destino final y allí se encuentran los traicioneros, en especial quienes hayan traicionado a sus familias y a sus países.

Dante, además de describirnos el infierno, sus círculos, fosas y otras particularidades, también menciona a los personajes que se encuentran en cada sección, lo que constituye un muy interesante ejercicio de imaginación el navegar por Internet averiguando las historias de los variados personajes y las razones por las que Alighieri los incluyera en su particular paseo, tarea de imaginación que nos es muy difícil de anticipar que nos invite a ubicar a muchos de los personajes públicos en esos círculos delineados. ¿Se te ocurre alguno? No debe ser muy difícil.

A ver, hagamos el siguiente ejercicio, este año 2024 es muy interesante en el foro político de muchos de nuestros países, pues se celebran por lo menos 64 procedimientos electorales, algunos, verdaderas elecciones, en otros casos burdas farsas electoreras.

El ejercicio de imaginación es el siguiente, desde el país que lea estas líneas, haga una lista mental de los personajes que hacen vida política, especialmente si se encuentra en algún país en el que haya elecciones, incluya candidatos y miembros del partido, funcionarios y jueces electorales, quien sea, y luego imagine que en una suerte de tobogán espiral descendente constante de nueve vueltas, como las del infierno de Dante, lanzamos a nuestro amigo imaginario.

¿Se quedará en la primera vuelta? ¿Llegará a la octava? ¿A la novena? Otra interesante pregunta: ¿Qué pensaría Dante? ¿Qué nombre le pondrías tú al ejercicio y su resultado?

En mi caso, luego de imaginarme dos específicos personajes, no dejaron de aparecer sin cesar en mi mente más y más usuarios del tobogán que directo al fondo iban a dar, creando un hacinamiento infernal, menos mal que era imaginario.


Proseguí con mi caminata y cavilaciones.





Roberto Hung Cavalieri

Abogado Universidad Católica Andrés Bello, Caracas, Venezuela; Especialista en Derecho Procesal Constitucional. Universidad Monteávila, Caracas, Venezuela; Magister en Derecho Económico Europeo. Université de Droit, d’Economie et des SciencesD’Aix-Marseille, Aix-en-Provence, Francia; Maestrando en Derecho Procesal Constitucional. Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Argentina. Profesor Universidad Católica Andrés Bello y Universidad Monteávila. Director del Centro de Investigación y Promoción de Cultura Jurídica.

chinohung.com.ve
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Mahatma Gandhi

27 de febrero de 2020

Recordando El Caracazo 31 años después


Hoy 27 de febrero se cumplen 31 años de aquella tan sonada  “revuelta popular”, conocida como El Caracazo.

Las medidas económicas tomadas por el entonces presidente de la República, Carlos Andrés Pérez, fueron tachadas de “medidas liberales” que seguían el modelo propuesto por el Fondo Monetario Internacional y a las cuales se les conoció como “el paquetazo económico de CAP”.

El anuncio de estas medidas económicas y su aplicación inmediata, fueron el detonante para que los sectores populares ejercieran fuertes protestas de descontento y rechazo absoluto de estas aplicaciones económicas.

El activador de esta revuelta fue el alza en el precio de la gasolina y la consecuencia de esta medida fue el inmediato ajuste de nuevas tarifas en el precio del transporte, siendo en Guarenas, ciudad satélite de Caracas, donde se iniciaron los primeros disturbios.

Con rapidez sorprendente, lo que comenzó como una protesta focalizada en la pequeña ciudad, se transformó en cuestión de horas en un vandalismo generalizado a nivel nacional. El saqueo y la violencia desmedida se apoderaron del sentir de una población sin control alguno. Los cuerpos de seguridad del estado, fueron insuficientes para combatir aquella desmesura de furia, devastación, destrucción y pillaje.

Desbordado por los saqueos, el Gobierno declaró el toque de queda para controlar el vandalismo, aplicando lo que se conoció como el “Plan Ávila”, donde el estamento castrense asumía la custodia militar de las principales ciudades del país, lo cual implicó la utilización de armamento de guerra para el control del pillaje vandálico. Esta ola de revueltas y saqueos duró 4 días y dejo un saldo oficial de 344 víctimas y más de 3.000 desaparecidos extraoficialmente.

Consideraciones

Hoy 31 años después de aquella asonada de violencia y destrucción, vemos como nuestro País, nuestra República se encuentra en una posición que supera negativamente en números y situaciones a aquella Venezuela de entonces.  Hoy vemos como el índice de desnutrición aumentó a niveles alarmantes, el índice de pobreza extrema ha superado las cotas medias,  la deserción escolar supera las cifras del pasado, el quiebre del parque productivo, la devaluación y anulación de nuestra moneda, el colapso de los servicios públicos, el asalto a las instituciones y la ruptura del hilo constitucional, han transformado nuestro país en un lugar donde se ven forzadas más de 4.500.000 de connacionales a huir de un territorio, otrora rico y floreciente.

Los sucesos de febrero de 1989, son una marca que nuestra era democrática no podrá borrar.
¿Se pudo haber evitado la aplicación de las medidas por parte del Gobierno de Pérez, consecuencia de la desmedida corrupción de sus antecesores? ¿Pudieron ser aplicadas por etapas considerando a los estratos más vulnerables? ¿Actuaron bien nuestras Fuerzas Armadas?

Estas son las cicatrices del populismo de décadas que aún en la actualidad se continúa  promulgando.

Hoy vemos la exacerbación de un modelo autocrático que tuvo su origen en la falencia institucional y la carencia de conciencia ciudadana.